No podemos olvidar que Italia fue el centro de Europa, que, en aquel entonces fue el centro del mundo. Su imperio se extendió por todo el Viejo Continente y por una parte no menor de Oriente Medio y todo el norte de África. Pero como todos los imperios terminó por caer. Las corrupciones y las invasiones hicieron el resto.
Hoy Italia, la bella Italia rodeada de un adorno cultural, de la que abrevó el resto del mundo, empieza a ser irrelevante como lo es el resto de los países europeos. Y esa irrelevancia, esa irrelevancia que vive y que viene, está provocada por muchos motivos. Por una parte, por los políticos mediocres y tristes que hay en toda Europa. Pero también se produce por la falta de respuesta a las peticiones de los ciudadanos italianos y europeos en general.
¿Y qué es lo que piden los ciudadanos? Llegar a final de mes de manera digna. Tener sanidad, educación y seguridad. No piden más, no piden menos.
Ante esta falta de respuesta aparecen figuras como la de Giorgia Meloni. Una mujer joven, atractiva, con un verbo fácil y convincente. Se trata de una mujer en ocasiones poco ortodoxa pero que ha sabido ser eficaz.
Meloni ha logrado convencer a parte de su electorado. Para empezar, es la primera mujer presidenta del gobierno italiano que además ha durado ya cuatro años. Eso en Italia es algo sumamente positivo, más cuando están acostumbrados a crisis constantes desde los años chencha cuando el famoso pentapartito fracasó. Meloni es una mujer que ha sabido convencer a líderes mundiales como el propio Trump y sus relaciones se han acercado a presidentes como Macron.
Se puede ser un político populista, pero se tiene que ser eficaz al mismo tiempo como lo ha sido Giorgia Meloni. Así sí.
@pelaez_alberto
