En Europa hay preocupación, aunque las autoridades intenten maquillarla. Por el contrario, suelen sacar pecho, como si quisieran restarle importancia. El secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte, lanzó una advertencia al presidente ruso: “Putin cree que puede resistir más que nosotros, pero vamos a seguir apoyando a Ucrania”.

Sin embargo, cuando el propio Vladimir Putin amenaza, no lo hace de dientes para afuera. Y, cuando lo hace, hay que echarse a temblar.

Esta vez afirmó que, si Europa quiere una guerra, Rusia está dispuesta “ya mismo”. Son palabras que, dichas por el “zar” ruso, adquieren una aureola de enorme seriedad.

Para muestra, un botón: el primer ministro británico, Keir Starmer, ha dicho que hay que estar preparado para una guerra; lo mismo ha señalado, en reiteradas ocasiones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

En algunos países europeos ya se ha introducido la discusión sobre volver al servicio militar obligatorio, y a los ciudadanos se les repite que conviene hacer acopio de víveres y tener en casa linternas y radios de onda corta. Por otra parte, algunos hospitales en Europa ya tienen protocolos de emergencia.

¿Qué está pasando? ¿Qué saben los líderes que no le cuentan a la población? ¿De verdad están sonando tambores de guerra en Europa? ¿Hacia dónde vamos?

 

    @pelaez_alberto