El león persa está herido, gravemente herido. Pero no está muerto.  Además, este toro es de los que muere matando.

Donald Trump se afana en decir que las instalaciones donde fabrican las bombas nucleares, donde se encuentran los reactores que enriquecen el uranio, están completamente neutralizadas.

Según Trump los golpes asestados en las bases de Isfahan, Natanz y Fordow durante la operación bautizada como “Martillo de Medianoche” -algo que suena muy apocalíptico– fueron letales y ya no tienen posibilidad alguna de seguir enriqueciendo el uranio para la fabricación de la bomba nuclear.

Sin embargo, la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), pone de manifiesto que se han golpeado duramente las instalaciones, pero que podrán volver a enriquecer el elemento radiactivo; y será en cuestión de meses. De ser así volveríamos a la casilla de salida.

Conviene recordar que los persas, ese pueblo milenario, siempre se distinguió por su inteligencia. El país es enorme y utilizan parte de su tierra como señuelo, como engaño. En muchas ocasiones pueden mover parte de ese equipamiento.

Aduce ahora Irán que tiene la posibilidad de seguir golpeando a quien considera que es su mayor enemigo: Israel. Es verdad que hoy Irán no es fuerte. Tampoco sus correligionarios como Hamás, Hezbolá, los hutíes de Yemen, la Yihad Islámica, los Hermanos Musulmanes, entre otros. A todos les ha golpeado y de manera relevante. Todos pasan por sus horas más bajas. Sin embargo, todos tienen dos ideas en común. Por una parte, la unión de todos alrededor del islam. Y el segundo punto es el odio que tienen en común al estado de Israel.

El Estado judío tampoco tiene muchas opciones. Necesita seguir hacia adelante, más cuando sobre Benjamín Netanyahu pesan delitos muy serios que podrían terminar con él en la cárcel. Cuanto más caos haya más fácil es seguir.

La solución puede ser tan rápida o tan larga como quieran los políticos en el poder. Sin embargo, a juzgar por lo visto hasta ahora, no parece que los líderes de la actualidad tengan miras políticas cosmogónicas.

 

     @pelaez_alberto

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