¿Por qué el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado su mandato en política exterior de manera frenética? ¿Por qué ha tenido varias llamadas telefónicas con el rey Abdalá de Jordania y con el presidente de Egipto Abdelfatah Al-Sisi?
Dice el mismo Trump que quiere “hacer limpieza de palestinos”, de los casi dos millones de palestinos que viven en Gaza, quiere enviar a más de un millón y medio a Jordania y Egipto. Claro, muchos miembros de la administración de Benjamín Netanyahu, los más radicales, han aplaudido esta medida.
Pero ¿quiénes son para sacar a los palestinos de sus casas y mandarlos al ostracismo a Egipto y Jordania? Por cierto, que desde los años sesenta muchos de los palestinos siguen viviendo en Jordania, en diferentes campos de refugiados, sin haber podido volver a sus casas.
No se ve con buenos ojos que Trump escore hacia el lado de Netanyahu de una manera obvia. Todos tienen que perder o ganar, pero en igualdad de condiciones.
Su nuevo secretario de estado Marco Rubio voló rápido a Panamá para explicar con advertencias veladas que el Canal de Panamá también podría ser de ellos.
En el contencioso entre Rusia y Ucrania también Trump ha actuado con rapidez. A los pocos días de tomar el poder envió emisarios a Moscú para “convencer” a Putin de que esta guerra tiene que terminar. Si no, habrá consecuencias para ellos en forma de aranceles.
Todo esto y mucho más como las deportaciones masivas, la relación con México, el asunto Groenlandia, los aranceles a la Unión Europea, forman parte de lo que es el huracán Trump. Hasta China y la Unión Europea, comienzan a hacerse guiños para hacer un frente común.
No cabe duda de que con Trump empieza un nuevo orden mundial, el que él quiere implementar. Y eso va a durar al menos cuatro años. Por eso muchos están unidos contra él.
@pelaez_alberto
