El presupuesto es una manzana envenenada.

 

Todos la quieren, pero no saben cómo hacerse de ella.

 

Los primeros en formar desorden fueron los panistas, como anunciamos aquí el 19 de septiembre con la primicia Rebelión de gobernadores contra Ricardo Anaya.

 

El dirigente panista trajo a sus mandatarios, en funciones y electos, con promesas de intervenir para darles suficiente dinero para 2017 y al final ellos se desesperaron.

 

Decidieron gestionar directamente sus recursos ante Hacienda y la Cámara de Diputados, única autorizada para determinar el presupuesto.

 

El dato fue confirmado el lunes 26 de septiembre por el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, cuya oficina de prensa difundió:

 

“Ante este panorama, en entrevista dio a conocer que serán los gobernadores quienes negocien directamente con los diputados y senadores sus presupuestos para el próximo año”.

 

Con José Antonio Meade pueden hacerlo, porque Luis Videgaray se negó a revisar sus proyectos y, obvio, a atender sus reclamos.

 

PANISTAS Y PERREDISTAS SON MANO

 

Por donde se vea, la rebatinga es el fracaso evidente de la política del actual gobierno.

 

Al comenzar el sexenio de Enrique Peña se instruyó a los gobernadores para no acudir a la Cámara porque la todopoderosa Hacienda de Luis Videgaray haría las gestiones.

 

Hoy, para el quinto año de un gobierno en caída libre, no hay reglas.

 

Panistas y perredistas acuden por su cuenta, respaldados por sus diputados y senadores a promover proyectos y a gestionar los recursos necesarios.

 

No así los priistas. Ellos, sumisos como es su estilo cuando tienen presidente en Los Pinos, dejan las cosas prácticamente a la inercia y dependerá de la generosidad de los coordinadores, César Camacho, en San Lázaro; y Emilio Gamboa, en el Senado.

 

Pésima manera de proceder porque no tendrán dinero suficiente y su popularidad se irá al desfiladero rumbo a las elecciones de 2017 y 2018.

 

Va un pronóstico: los priistas cargarán con las peores cifras del recorte de casi 240 mil millones de pesos.

 

CAMPO: BARRIL SIN FONDO NI CONTROL

 

En la discusión del presupuesto está el campo, base angular de la demagogia mexicana.

 

Los partidos de izquierda se desgarran las vestiduras porque no se contemplan las mismas partidas de años anteriores.

 

Para ellos va esta declaración del presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Benjamín Grayeb:
-No hay seguimiento de las partidas. El dinero sale de las arcas pero no se corrobora su destino. Bastaría con preguntar a los campesinos, a los productores rurales, si lo recibieron.

 

Lo dijo en el Foro Mundial Agroalimentario y con el gobernador Rafael Moreno Valle de testigo.

 

-¿Qué gobernadores se quedan o desvían esos recursos? –preguntó a Grayeb.

 

-No vayas muy lejos. Ve quiénes andan en problemas y confirmarás todo lo que te digo. De los tres mencionados, ninguno entregó ni un centavo al campo.

 

-Javier Duarte, en Veracruz; Roberto Borge en Quintana Roo…

 

-No le des vueltas. Mejor quédate con la advertencia: el problema es vigilar los recursos, no tanto aumentar el presupuesto. O sí aumentarlo, pero vigilar su destino.

 

¿Nada más en el campo?

 

¿Tomarán nota los diputados?