Una joven contó cómo su madre tomó su “juguete” con una toalla, lo envolvió y se lo arrojó; con un inusual enojo que desató una incómoda conversación sobre el objeto que sacó del lavatrastos.

 

La mamá le dijo que había vaciado el lavavajillas y se llevó un susto al descubrir el objeto de forma fálica, por lo que reclamó a su hija que haya metido “eso” en el aparato para lavarlo.

 

La chica le explicó que lo que ella pensaba era un juguete erótico, es sólo una tasa; por lo que mostró el peculiar objeto con su tapadera.

 

 

dca