Las malas administraciones priistas, aunado a los graves conflictos de inseguridad y escándalos de corrupción, detonaron el declive electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI), entre muchos otros factores internos.

Como parte del informe que emitió el presidente del Comité de Diagnóstico del CEN priista, Samuel Palma a los consejeros nacionales de su partido; se descalifica el modelo de operación o gestión partidista en la elección 2018, en donde “el PRI no se sintió representado por el PRI”.

El documento presentado por Palma revela que la militancia fue sorprendida y sustituida por candidatos de dudosa trayectoria y prestigio a pesar de honrosas excepciones; además, hubo alianzas confusas que terminaron postulando a quienes agraviaban o generaban indignación a los suyos.

“El partido derivó en una especie de agencia electoral que olvidó a una gran clase política desplazada por el dominio de grupos reducidos a camarillas”.

Además, destacó que la incomprensión del partido respecto de una nueva etapa de competencia política y alternancia en el poder; así como la ausencia de representación en estados gobernados por la oposición, llevó al PRI a su más severa crisis.

“En esta etapa el PRI no supo ser partido en el gobierno y tampoco lo supo hacer como partido opositor”, reconoce el documento, que busca ser la punta de lanza para la celebración de su Asamblea Nacional que se espera se lleve a cabo a principios de 2019.

 

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Reportera de la sección México en el diario 24 HORAS. Periodista y columnista con 25 años de experiencia en la cobertura de temas parlamentarios, partidos políticos, elecciones y salud. Cuenta con...