@guerrerochipres

Cuando por primera vez fue invitado, en 2019, al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, el nombre de Ignacio Holtz Hale había llegado a nuestros oídos por múltiples beneficiarios anónimos o de una generosidad tan grande como su sencillez y amabilidad.

En la sede de Amberes 54, el ingeniero Holtz, quien dedicó más de 20 años de su vida al apoyo de personas que padecen lo que se ha dado en llamar “la enfermedad silenciosa” —insuficiencia renal— acompañaba al amor de su vida, Beatriz Mendívil, Consejera Honoraria de esta organización.

Este lunes falleció Nacho, como nos permitía y pedía llamarlo, un hombre extraordinario, quien superó la insuficiencia renal gracias a la donación que le hizo su esposa de uno de sus riñones. En su libro “El Riñón de Beatriz”, recuerda que supo de su enfermedad, como muchos otros miles de enfermos, por padecimientos relacionados. Presentaba fuertes y constantes dolores de cabeza.

Cuando uno se enfrenta con la muerte, es capaz de hacer lo imposible”, escribió Holtz, quien como ingeniero construyó las Unidades Básicas de Supervivencia ante Sismos. Desde lo humano, se concentró en ayudar a personas de escasos recursos necesitadas de un trasplante después de sobrevivir al que lo benefició a él.

Impulsó entonces el programa “10 Sonrisas”, para ayudar a trasplantar a diez niños; en 2001 tuvo su primer éxito, y en 2003 fundó el Centro de Córneas Mexicanas. Estaba ya integrado a una comunidad más amplia, una comunidad solidaria. Desde entonces, junto con Betty su esposa, contribuyó a trasplantar a más de 700 pacientes de riñón de donador vivo; en 2016 Rotary International creó el Programa Holtz-Beahon Kidney Transplant Program en honor a su incansable labor.

Actualmente, la afección impacta la vida de más de 850 millones de personas en el mundo y está entre las diez más mortales, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud. En México se estima una prevalencia de enfermedad renal en 12.2% de la población, y una tasa de 51 defunciones por cada 100 mil habitantes.

En lo que va de 2022, unidades médicas públicas y privadas han realizado 577 trasplantes de riñones provenientes de donadores vivos o fallecidos. El año pasado efectuaron mil 971, 76% de ellos de donantes vivos.

De acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes, más de 17 mil personas están en lista de espera de un riñón, el único órgano que se puede donar en vida.

El ser donadora es recibir algo tan grande que es muchísimo más que lo que uno da; físicamente no siente nada, pero es una satisfacción ver a una persona con una nueva luz en los ojos. Si tuviera más riñones, ya los hubiera donado”. Con esas palabras nuestra admirada Betty sintetizó —en la presentación del libro de su esposo en la Cámara de Diputados— el valor de la donación.

Fomentar esta cultura es el legado que deja Ignacio Holtz Hale, un testimonio prueba de que la verdadera felicidad está en ayudar a las y los demás. Que en Paz Descanse.