Son muchos los muertos en Valencia por la Dana. Muchos, demasiados en un país que se dice estar a la vanguardia

La gestión política fue nefasta. El martes fatídico, el día de la Dana, ya se sabía que las tormentas torrenciales iban a ser de tal magnitud que se desbordarían los ríos de la provincia de Valencia.

La alerta llegó a los celulares pasadas las diecinueve horas cuando el agua ya le llegaba al cuello a los valencianos. A partir de ahí una cadena de errores, pero especialmente la negligencia política hizo el resto

Los militares –que son los que cuidan de la ciudadanía– estaban listos para entrar en acción. La policía y los bomberos también. Solo faltaba la orden política, pero esta nunca llegó.

A las setenta y dos horas todavía había ciudadanos vivos luchando contra el agua. Con toda seguridad, si los militares hubieran llegado cuando empezaron las riadas, hoy habría muchas personas que no habrían perecido y la cifra de muertos hubiera sido mucho menor. Sin embargo, no fue así.

La responsabilidad recae de manera directa en el presidente valenciano Carlos Mazón, pero especialmente en el presidente del gobierno español Pedro Sánchez.

Días más tarde Pedro Sánchez dijo una frase lapidaria: “si quieren ayuda, que la pidan”. Esa jaculatoria le va a perseguir el resto de su vida como la frase de la ignominia; la frase de un presidente –el peor en la Historia de España– que pronunció cuando ya había centenares de muertos y desaparecidos.

 

     @pelaez_alberto