Como era de esperarse, dos de los tres comités de evaluación (el del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo) encargados de analizar la elegibilidad de los 49 mil 135 aspirantes que anhelan ser considerados para participar en la elección de junio próximo que derivará en la constitución de lo que será el nuevo poder judicial mexicano, acabaron enseñando el cobre.
Ya lo dije y lo vuelvo a decir: Este proceso es un niño que nació muerto. Por ello, no hay forma de que tenga un buen desenlace. Además, ¿cuál es la necesidad de insultar la inteligencia de aquellos interesados en que las cosas se lleven con imparcialidad y transparencia si este asunto ya está totalmente planchado y definido? Se trata de una farsa monumental teledirigida desde la mismísima chingada. ¡Punto!
El pasado fin de semana tanto nuestro colega Amador Narcia como el jurista Francisco Burgoa ya se encargaron de documentar y explicar muy atingente y asertivamente la poco prolija forma con la que están trabajando las partes involucradas en este polémico proceso, que en su primer filtro, el cual consiste en seleccionar a los perfiles (dizque) adecuados, se caracterizó principalmente por estar plagado de anomalías, inconsistencias e irresponsabilidades por parte de aquellos que trabajan en los ya citados comités de evaluación, principalmente los de los poderes Legislativo y Ejecutivo.
Pero no crean que esta incompetencia es producto de la generación espontánea. La realidad es que es parte de un plan con maña perfectamente orquestado y cuyo autor intelectual tiene su código postal en Palenque, Chiapas. Todas las pifias, omisiones y descuidos que se están presentando (y se presentarán), principalmente desde el Senado, tienen el visto bueno de su creador. Es por eso que en esta ventanilla se inscribió la mayor cantidad de “suspirantes”: 26 mil 883 (más de la mitad), casi todos militantes o simpatizantes morenistas que se registraron “por órdenes de arriba” y que sólo se apuntaron para hacer bulto y legitimar un proceso que, repito, ya está planchado y definido por el comandante supremo del ejército guinda.
¿O apoco creen que el comité de evaluación del Senado tiene el expertise y el know-how para identificar perfiles brillantes que aporten en el tema de la impartición y procuración de justicia? ¡Nada que ver! El señor Adán Augusto López Hernández y sus cuates van a palomear para la tómbola (¡faltaba más!, hagámoslo a la usanza obradorista, ¡con una tómbola!) a su conveniencia y no a expertos en jurisprudencia. El Legislativo está conformado por políticos y su sesgo siempre será político. Además, también ya encontraron al “culpable” de todas las fallas que se presenten: Los chavos del área de informática.
En realidad, yo no le veo ningún sentido desperdiciar tiempo, esfuerzo y, sobre todo, dinero (miles de millones de pesos) en un proceso de selección que arrojará como ganadores a Yasmín Esquivel, Lenia Batres, Loretta Ortiz, a la hija de Olga Sánchez Cordero, al sobrino de Dolores Padierna, al “Fiscal Cúspide” Ulises Lara y quizá hasta a la hermana de Luisa Alcalde.
Los dados están cargados.
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