Starmer va por aumento en defensa mientras Trump presiona a Europa
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el mayor aumento sostenido del gasto en defensa desde el fin de la Guerra Fría, comprometiéndose a elevarlo del 2.3% al 2.5% del PIB para 2027. La decisión, revelada días antes de su reunión con Donald Trump en Washington, refleja la creciente presión sobre Europa para reforzar su seguridad sin depender de Estados Unidos.
El incremento, que añadirá 13,400 millones de libras anuales al presupuesto militar, se financiará mediante la reducción de la ayuda internacional, que caerá del 0.5% al 0.3% del ingreso nacional bruto. Aunque Starmer insistió en que la medida era necesaria y que llevaba "tres años preparándose", admitió que los recientes cambios en el escenario geopolítico habían "acelerado (su) pensamiento".
Trump ha insistido en que los países de la OTAN deberían gastar al menos el 5% del PIB en defensa, y ha puesto en duda el compromiso estadounidense con la seguridad europea. Ante ello, Starmer argumentó en el Parlamento que "el Reino Unido no elegirá entre sus aliados" y seguirá siendo un puente entre Europa y Washington.
La reacción fue mixta. El secretario de Defensa británico, John Healey, calificó el anuncio como un paso necesario, mientras que su homólogo estadounidense, Pete Hegseth, lo elogió como "una muestra de compromiso de un socio clave". El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, recibió positivamente el aumento, pero sugirió que Europa debería aspirar a un gasto superior al 3% del PIB para enfrentar la amenaza rusa.
El recorte a la ayuda exterior generó fuertes críticas. El exministro de Exteriores David Miliband lo consideró “un golpe a la reputación humanitaria del Reino Unido”. Organizaciones como Save the Children y ActionAid UK alertaron que la reducción podría costar vidas en diversos países. Sarah Champion, laborista y presidenta del Comité de Desarrollo Internacional de la Cámara de Comunes, advirtió que recortar la ayuda para financiar defensa es una estrategia “miope” que puede aumentar la inestabilidad global en lugar de reducirla.
El establishment militar del Reino Unido, aunque acoge con agrado la financiación adicional, sigue cauteloso. El analista Malcolm Chalmers, del Royal United Services Institute, un think-tank de defensa, advierte que gran parte del aumento se destinará a cubrir las brechas en los programas con fondos insuficientes y a reponer las reservas de municiones.
