Justo contra el embajador estadounidense en México Ronald Johnson acababa de destacar en redes sociales la extraordinaria relación y entendimiento con el Gobierno mexicano para atender los problemas de las agendas bilaterales, el presidente Donald Trump le informó a su congreso que ya estaba dispuesto para entrar en guerra contra los cárteles mexicanos.
Y cuando habla de entrar en guerra quiso decir… entrar en guerra; es decir utilizar los instrumentos bélicos –armas, soldados y estrategias-, pero se supone que dejando entender que esa guerra la libraría más en México que en Estados Unidos, aunque en días pasados la DEA realizó un mega operativo para desmantelar algunas partes del Cártel Jalisco dentro de territorio americano.
Por alguna razón que podríamos suponer, Trump está obsesionado con meter tropas militares estadounidenses a México para perseguir a los jefes de los cárteles que producen drogas químicas -sobre todo fentanilo- y que contrabandean a territorio estadounidense para satisfacer la demanda de los millones de adictos que exigen en Estados Unidos.
Lo que analíticamente podemos suponer que es imposible en la práctica -meter de manera unilateral a tropas, tanques, fuerzas especiales, armas de alto poder, misiles, drones… etcétera-, Trump lo ha utilizado como argumento para amenazar en varias ocasiones y solo enturbiar las relaciones bilaterales que debieran ser más de búsqueda de entendimiento.
La amenaza de Trump de que está dispuesto a desatar la guerra en México contra el narco les dificulta los avances logrados por Rubio, Landau y Johnson y de muchas maneras afecta las relaciones de alto nivel que el Ejército americano tiene con el Ejército mexicano en el contexto de seguridad nacional mutua y que se basa en el principio de que los militares americanos nunca habrían de pensar en meterse por sus pistolas a México porque enfrentaría de modo natural a los militares mexicanos en modo de defensa de la soberanía territorial.
Por eso es la pregunta, ¿qué rayos quiso decir Trump con la guerra contra el narco en México?
Zona Zero
- Sin meterse en calificar decisiones que respondían a periodos presidenciales muy precisos, la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum ya pasó en los hechos de los “abrazos, no balazos” a la persecución y desarticulación de estructuras de dirigencia de los cárteles del narcotráfico. Ahora viene la parte más importante: evitar la dispersión de delincuentes en pequeñas bandas que aumenten las agresiones contra los ciudadanos.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
