Dicen que Trump afirmó estar ya harto. El último plan de paz entre Rusia y Ucrania, completamente favorable a Vladímir Putin, aún no tenía respuesta. Donald Trump se había esforzado por detener la guerra a como diera lugar. Hay elecciones intermedias en los próximos meses y la paz entre Ucrania y Rusia podría convertirse en un factor decisivo en las urnas.
Ese plan de paz suponía una humillación para Ucrania y para Volodímir Zelenski. Una parte no menor del Donbass quedaría en manos de Rusia. También Crimea, pieza clave del engranaje geopolítico. En su capital, Sebastopol, se encuentra la mayor flota rusa. Además, la península da al mar Negro y este, a su vez, al Mediterráneo. Por eso Crimea es tan importante para Moscú.
El plan también plantea la desmilitarización de Ucrania: pasaría de 800 mil a 600 mil efectivos. Y algo más: Ucrania no podría pertenecer nunca a la Alianza Atlántica, la OTAN. Todo son desventajas y ultrajes para Zelenski, aunque no tendría más remedio que asumirlos.
Pese a que el plan favorece claramente a Rusia, Moscú mantiene su estrategia de espera. No sabe, no contesta, no dice nada. Y eso desespera a Trump, que lucha por alcanzar la paz con la mayor rapidez posible y a cualquier costo, por frágil que sea.
@pelaez_alberto
