La guerra entre Ucrania y Rusia se intensifica con la toma rusa de una ciudad clave y mortales ataques a civiles, poniendo de relieve las dificultades para alcanzar la paz.
AFP |

La portavoz Karoline Leavitt afirmó que el gobierno estadounidense confía en el rumbo de las gestiones tras las conversaciones sostenidas el fin de semana en Florida con negociadores ucranianos. “El Presidente y su equipo han trabajado arduamente y todos desean sinceramente que esta guerra termine”, subrayó.

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El optimismo de Washington contrasta con el recrudecimiento del conflicto en el terreno. Más de tres años después de iniciada la invasión, Moscú anunció la toma de una ciudad clave del este ucraniano y reportó en el último mes su segundo mayor avance territorial desde 2022. En paralelo, un ataque con misiles contra Dnipró dejó al menos cuatro muertos.

El presidente Volodimir Zelenski busca reforzar el respaldo europeo ante el plan impulsado por Trump, elaborado sin la participación directa de Kiev ni de la Unión Europea. Desde París, tras recibir apoyo del presidente Emmanuel Macron, advirtió que Rusia no debe recibir concesiones que se interpreten como una recompensa.

Funcionarios europeos expresaron reservas ante una eventual “paz dictada”. El canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió que rechazarán cualquier acuerdo que presione sólo a Ucrania.

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Aunque Washington modificó su propuesta inicial tras contactos en Ginebra, su contenido final sigue siendo incierto. Mientras tanto, el impulso diplomático se acelera entre avances militares rusos, tensiones políticas y una carrera contrarreloj por frenar la guerra entre Ucrania y Rusia.