La vida pública avanza entre cifras observadas con reserva y al mismo tiempo positivas respecto del pulso del país.
Ejemplo: la reducción del 37 por ciento en los homicidios dolosos en siete años, un dato revelador de la capacidad de sostener políticas continuas en materia de seguridad. Al mismo tiempo, el dato continúa sujeto a un debate en el cual la oposición y algunos observadores indican la ausencia de la contabilización de personas desaparecidas probablemente víctimas de homicidio.
Con todo, es indiscutible un viraje positivo y más sistemáticamente claro en materia de seguridad. Tenemos un enfoque institucional, aplicado sin estridencias el cual ha permitido a la Presidenta Claudia Sheinbaum mantener una aprobación del 74 por ciento en general, un respaldo sostenido en la convergencia entre resultados y legitimidad, en un estilo propio de ejercer el poder dentro y respecto de la amenaza externa.
Su inclusión en la lista del New York Times como una de las 67 personas con más estilo de 2025 demuestra el hallazgo político de la percepción de la mandataria tan positiva como renuente a reconocerlo, en su derecho, se halla la oposición. El reconocimiento incluye figuras tan diversas como Rosalía, Kendrick Lamar, los hermanos Liam y Noel Gallagher, Sabrina Carpenter o el Papa León XIV.
En medio de ese mosaico global, el Times ofrece una definición contra cualquier lectura superficial: “el estilo ya no depende únicamente de la ropa, los accesorios o el corte de cabello”, también puede expresarse en la actitud, la forma como una persona influye en la conversación pública o en detalles cotidianos que transmiten identidad.
Por supuesto el estilo por sí mismo no construye gobierno ni sostiene una administración. El verdadero litigio de cualquier liderazgo se libra en el terreno donde no hay metáforas, la seguridad, donde la legitimidad se gana o se pierde. A la disminución en los homicidios dolosos se suma un 47 por ciento menos en delitos de alto impacto —entre ellos feminicidio, lesiones por arma de fuego y secuestro— y el reconocimiento al pendiente revelado en el aumento en las denuncias por extorsión.
Las cifras no borran los desafíos del fenómeno. Indican un método, una estrategia donde la continuidad es un acto de estilo.
El pulso no se entiende completo sin observar la resonancia que tiene en la capital del país. La Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se ha insertado en esta narrativa a través de un estilo propio sereno, persistente y orientado al resultado, con una aprobación de la ciudadanía de alrededor del 70 por ciento. Su gesto más reciente, la emisión del Bono Verde más grande en la historia de la CDMX, cuyo campanazo fue dado ayer en la Bolsa Mexicana de Valores, revela una forma de financiar el porvenir con apoyo en el talento de Juan Pablo de Botton, el secretario de Finanzas de la CDMX.
En Sheinbaum y Brugada estilo es coherencia entre forma y fondo.
@guerrerochipres
