Bruselas ha iniciado una de sus batallas tecnológicas más importantes hasta la fecha, centrada en cómo Google impulsa su imperio de la inteligencia artificial con el trabajo de terceros. El 9 de diciembre, la Comisión Europea inició una investigación formal para determinar si la empresa extrajo información de sitios de noticias y otras páginas web para impulsar las respuestas automáticas de sus modalidades AI Overviews y AI Mode, que es estilo chatbot, y si entrenó modelos como Gemini usando cargas de YouTube, todo ello sin una remuneración justa o una posibilidad real de negarse por parte de los creadores humanos.
Si se incumplieran las normas de competencia, Bruselas podría imponer a Google multas de hasta el 10% de sus ingresos mundiales, además de la sanción de casi 3,000 millones de euros impuesta en septiembre de 2025 por un esquema de dominio distorsionado en la publicidad online.
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El caso se inscribe en una escalada de choques con las grandes plataformas tecnológicas estadounidenses: la multa de 120 millones de euros impuesta la semana pasada a X, la red social de Elon Musk, por violaciones a la Ley de Servicios Digitales; el nuevo escrutinio antimonopolio sobre el funcionamiento de Meta AI en WhatsApp; y los enfrentamientos fiscales y de competencia con Apple, incluida la ratificación en 2024 de la orden para pagar 13 mil millones de euros en impuestos atrasados a Irlanda.

La administración Trump ha presentado esto como un ataque al liderazgo tecnológico estadounidense; la Comisión insiste en que es "agnóstica" en cuanto a la nacionalidad y se centra en el perjuicio para los europeos. La jefa de competencia del bloque, Teresa Ribera, advierte que "la IA está aportando (…) numerosos beneficios para las personas y las empresas de toda Europa, pero este progreso no puede ir en detrimento de los principios fundamentales de nuestras sociedades".
Grupos de editores afirman que Google ha "roto el pacto" que sustenta los buscadores de internet, donde cada sitio aparece en función de la búsqueda, mientras que organizaciones activistas como Foxglove y Fairly Trained ven riesgos "claros y presentes" para el periodismo y los medios de vida de periodistas.
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Google ha respondido que la investigación “corre el riesgo de frenar la innovación en un mercado más competitivo que nunca”. Aun así, en julio pasado firmó el Código de Prácticas de IA de la UE, pese a que su responsable de asuntos globales, Kent Walker, advirtió que partes de la Ley de IA “corren el riesgo de ralentizar el desarrollo (…) de la IA en Europa”.
