Tradición. En el cultivo de al menos 100 mil flores participa toda la familia de Eduardo y próximamente se sumarán sus nietos.
Foto: Gabriela Esquivel | Tradición. En el cultivo de al menos 100 mil flores participa toda la familia de Eduardo y próximamente se sumarán sus nietos.

Para Eduardo García, la producción de nochebuenas no es sólo un estilo de vida, es un legado de sangre, ya que el oficio se ha heredado a lo largo de cinco generaciones y cada año, se encargan de dar vida a esta icónica flor navideña que tiñe calles, avenidas y hogares en la Ciudad de México.

El agricultor comentó que en la zona chinampera de Caltongo, en la alcaldía Xochimilco, anualmente produce junto a su familia alrededor de 100 mil flores, desde las clásicas rosas rojas, hasta la nochebuena.

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“Este oficio lo traemos de sangre, lo heredaron mis abuelos, mis padres. Cultivamos plantas de ornato, todo el año estamos produciendo”, explicó en entrevista con 24 HORAS.

Compartió que de las distintas plantas que producen, la nochebuena es la más compleja porque requiere cuidado en la temperatura, luz a la que está expuesta y el agua para florecer.

Es quizá de las plantas más difíciles de cultivar. Decía un maestro: ‘a la nochebuena le da hasta gripa’. Se tiene que cuidar la temperatura, la luz y el agua que se le aplica”, detalló Eduardo.

Desde mayo inicia la producción de la nochebuena

Contrario a lo que se podría imaginar, su producción inicia en mayo, seis meses antes para tener la flor lista antes de diciembre.

Aplicamos diferentes abonos para su crecimiento. Llegando septiembre hacemos un proceso de tapar con plásticos negros, oscurecemos los invernaderos para que inicie la pigmentación, ese proceso lleva alrededor de dos meses.”, explicó su hijo, Luis Amauri.

En cuanto a los tipos de nochebuena, señaló que las hay de todas variedades con 30 colores diferentes, incluso tamaños; algunas van de las tres a las ocho pulgadas y la más popular es la de seis.

“La más comercial es la de seis pulgadas, esa se siembra a principios de mayo y a partir de ahí son seis meses para producirla. Tan solo de color rojo hay cerca de 10 variedades de tonos, a partir de ahí también hay tonos rosas, marrones, amarillos y blancos”, explicó Amauri.

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Pese a la gran diversidad, Eduardo refirió que su familia produce alrededor de 10, ya que son las variantes que el mercado más pide: blanca, dorada, amarilla, pintas y roja, que es la más solicitada.

Así, el oficio de productor se mantiene tras cinco generaciones, compartiendo el conocimiento para el cultivo y producción de distintas flores.

“Somos alrededor de 10 personas las que elaboramos aquí, toda la familia. Cinco generaciones de productores y próximamente seis, con mis hijos”, compartió Amauri.

Reportero de la sección CDMX en el diario 24 HORAS. Apasionado del periodismo y las buenas historias. Egresado de Comunicación de la FES Acatlán, con experiencia en agencia, diarios y sitios web.