Tras el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum, al descartar la creación de un impuesto a los videojuegos, Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, resaltó que el tiempo les dio la razón.
“Les dijimos que el impuesto a los videojuegos era una ocurrencia y hoy el tiempo nos dio la razón, ¡Feliz navidad!”, expresó.
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Por su parte, la diputada emecista Iraís Reyes, celebró la decisión al considerar que se evitó una medida que desde el inicio era inviable en la práctica.
Cuando la propuesta fue planteada, advirtió que no sólo afectaría la economía de los jóvenes y las familias, sino que también abría la puerta a un problema mayor: la falta de criterios claros para definir qué contenidos podrían considerarse violentos.
“Más allá del impacto económico, el principal problema era la ausencia de una definición clara sobre qué se pretendía gravar. Como lo señalé en tribuna, en medios y en podcasts de la comunidad gamer: este impuesto presentaba la interrogante básica de quién decide qué es violento”, externó.
Ante la postura que fijó el Ejecutivo Federal, la legisladora resaltó que el enfoque era incorrecto y que desechar el impuesto representa un avance en favor de políticas públicas claras, justas y aplicables.
“Era una puerta que se abría al autoritarismo el hecho de que el gobierno cobrara nuevos impuestos con base en lo que a su criterio considerase qué es violento”, expresó.
Añadió que querían castigar a quien está jugando en casa, en lugar de resolver
la inseguridad en el país.
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La legisladora subrayó que establecer un impuesto con criterios subjetivos habría generado discrecionalidad, confusión legal y riesgos de censura.
“En la bancada naranja lo dijimos claro: el impuesto a los videojuegos es absurdo”, puntualizó
