Al tiempo que el país y la sociedad enfrentan la más grave crisis económica, social y de seguridad de las últimas décadas, la impuesta inquilina de Palacio, Claudia Sheinbaum Pardo, decidió ignorar tal situación y apostar su escaso capital político y su dócil y endeble relación con su homólogo estadounidense, Donald Trump, a la defensa del dictador y asesino venezolano Nicolás Maduro Moros, preso ahora en una prisión de altísima seguridad en Nueva York, donde deberá responder por delitos de narcotráfico, delincuencia organizada, terrorismo y más, mucho más…
Ello se entiende sin importarle que con ello ponga en riesgo no sólo sus vínculos con su siempre controversial contraparte norteamericano sino, y más importante, la ahora endeble relación bilateral y los más preciados intereses nacionales: la soberanía REAL de México y las libertades esenciales de todos y cada uno de sus ciudadanos, incluso en aras de reanimar el bocabajeado “eje de izquierda” resultado del añejo Foro de Sao Paulo construido junto a los antidemocráticos regímenes de Miguel Díaz-Canel en Cuba y Daniel Ortega en Nicaragua, por una parte, y de Gustavo Petro y Luiz Inácio Lula da Silva de Colombia y Brasil.
Y todo, intentando esconder ante propios y extraños que su irresponsable “jugada” no fue concebida por ella sino, como de sobra se sabe, que la misma responde más al mandato de su incuestionable creador y guía, el cada vez más ridículo e impresentable tabasqueño Andrés Manuel López Obrador cuyas instrucciones, por consideraciones de índole ideológica e intereses de poder, son obedecidas “a pié juntillas” por la mayor parte del equipo que le acompaña en su gestión al frente del gobierno federal.
A la vista los hechos más recientes entonces nada más evidente que, ante su incapacidad e indolente actitud ante el avance del crimen organizado en la conversión del país en el mejor modelo de un narcoestado, controlado desde sus guaridas o desde encumbradas posiciones en el poder público, los cárteles de la droga seguirán mandando a ciencia y paciencia de quien debiera enfrentarlos, mientras éstos se aplican en la infructuosa defensa del dictador venezolano, Maduro, quien en otro tiempo y hasta hace unos días inclusive, facilitó la gestión ante éstos últimos.
Asterisco
Por así convenir a mis personales intereses y propia decisión, la actual edición De Esencia Política constituirá la última de ellas. Agradezco al amigo Antonio Torrado Monge y al equipo de 24 HORAS, el espacio, amistad y respeto mostrados hacia mi persona. Con nuestros mejores deseos.
