El país está padeciendo la tradicional cuesta de enero, pero exponenciada por temas como el empleo, los salarios y, desde luego, la amenaza que representan para los intereses del gobierno de Donald Trump.
La escalada de precios es un hecho; basta darse una vuelta por cualquier mercado o supermercado para constatar que los precios se han incrementado, a pesar de las cifras alegres sobre inflación.
En el tema del empleo, pese al optimismo oficial, hay auténticas señales de alarma que el gobierno no ve o no quiere ver, o en su defecto disfraza de formalidad la informalidad que padece, desde hace años el mercado laboral mexicano.
El año que recién terminó, el país generó apenas 72,176 empleos, la cifra más baja desde el 2003 excluyendo la pandemia y la crisis financiera global.
La presidenta Sheinbaum informó la semana pasada que se habían generado en el 2025, 278,697 empleos, pero la cifra incluye los 206,521 trabajadores de las plataformas como Uber, Didi, Rappi, entre otras, cuyos ingresos fueron suficientes para incluirlos como trabajadores formales.
De junio a diciembre del 2025, según reportes del IMSS, se inscribieron al programa de regularización de las plataformas 1 millón 267,590 trabajadores, pero solo 206,521 tuvieron ingresos para incorporarlos a la formalidad.
En el 2021, se generaron 846,416 empleos; en el 2022, 752,758; en el 2023, 651,490; en el 2024, 213,993 y en el 2025 (sin contar los trabajadores de las plataformas), solo 72,176 puestos de trabajo.
El problema radica también en que el número de patrones registrados ante el IMSS tuvo un notable descenso el año pasado.
En diciembre del 2023, el IMSS tenía registrados a 1 millón 072,858 patrones pero en diciembre del 2025, el número de estos fue de 1 millón 029,280 patrones.
Históricamente, después de las caídas del empleo decembrinas, el país tardaba un trimestre en recuperarse, pero ahora, con un incremento al salario mínimo del 13% (muy superior a la inflación), con la ampliación de los días de descanso y otras medidas, el incentivo para la generación de empleos formales disminuye notoriamente y se amplifica la informalidad como salida.
Es otra cuesta, que ya se comienza a sentir.
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Hoy se reúnen en Palacio Nacional los coordinadores parlamentarios de Morena con la presidenta Sheinbaum y el encargado de la reforma electoral, Pablo Gómez, para conocer los resultados de las consultas que se hicieron sobre el tema en los meses previos.
A partir de este encuentro, habrá una ruta definida para la presentación de la iniciativa y su discusión.
Morena no solo enfrenta el rechazo de la oposición del PRI y el PAN (el MC está entre azul y buenas noches) sino también la de sus aliados el Verde y el PT, que podrían perder el negocio, perdón, la representación del pueblo, si por alguna razón el partido en el gobierno se sale con la suya.
Obviamente, los socios de Morena no quieren que les quiten lugares ni que les quiten dinero (¡menos!) pero, ¿qué estarán dispuestos a ofrecer a su hermano mayor a cambio de mantener sin cambio el número de plurinominales y el financiamiento público?
¿Qué será, qué será?
Porque, en el eventual caso de que Morena reculara sobre esos dos temas en específico, algo sacará de ganancia.
Ya veremos cómo le va hoy a Ricardo Monreal y a Adán Augusto López, o mejor dicho, qué instrucciones reciben para sacar adelante los deseos presidenciales del momento.
@adriantrejo
