La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sostenido, en lo que va de su administración, 11 llamadas telefónicas con Donald Trump y un breve encuentro en New York, el pasado diciembre, con motivo del sorteo del mundial de futbol.
Pero no ha recibido, oficialmente, una invitación a la Casa Blanca, como corresponde a la relación de buena vecindad entre ambos países.
En ese lapso, Trump ha recibido a más de decenas de presidentes y jefes de Estado; mañana recibirá en la Casa Blanca a la presidenta impuesta de Venezuela, Delcy Rodríguez, y próximamente al colombiano Gustavo Petro.
Si bien las llamadas telefónicas con Trump le han servido a Sheinbaum para ganar tiempo, por ejemplo en el caso de los aranceles, estas no han resuelto de forma definitiva las amenazas del mandatario vecino.
Por alguna razón que solo Trump y la propia presidenta mexicana conocen, no se ha concretado una visita de Estado, como corresponde, sino estos diálogos telefónicos muy publicitados de este lado, pero casi desdeñados por la contraparte, como sucedió con la llamada del pasado lunes, a la cual ninguna autoridad en Washington hizo referencia.
Los encuentros bilaterales, cara a cara, son indispensables, siempre, pero sobre todo en esta coyuntura política.
La Presidenta ha recurrido a los canales diplomáticos tradicionales para tratar asuntos de la mayor relevancia bilateral, pero desde el inicio de la administración de Trump quedó claro que estos no son suficientes o que el presidente estadounidense los desdeña.
No se conoce hasta ahora que la mandataria mexicana esté promoviendo un encuentro cara a cara con Trump; lo tendría que hacer después de que el presidente vecino declarara que el T-MEC le importa un comino y que su país no necesita de los productos mexicanos.
La Presidenta puede decir que para eso tiene a Juan Ramón de la Fuente y a Marcelo Ebrard, pero sobre el primero ya vimos el trato que le dio el secretario de Estado y del segundo ya sabemos lo que piensa Trump.
Urge una cita oficial.
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Como lo hizo en su momento Alejandro Moreno, presidente del PRI, después el PAN, el fundador y presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, acudió a la sede de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington, para interponer una petición contra el Estado Mexicano.
Salinas Pliego acusa ser víctima de una persecución fiscal, judicial y administrativa coordinada “destinada a restringir la libertad de expresión y su participación en el debate público en clara violación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos’’.
En su petición, el empresario asegura que el Estado Mexicano “criminaliza la crítica’’, ha hostigado administrativamente a las empresas del grupo con auditorías excesivas y ha capturado al aparato judicial “erosionando la independencia de los tribunales’’.
Salinas Pliego solicita a la CIDH declarar “la responsabilidad del Estado mexicano y ordena garantías de no repetición que restauren la independencia judicial y proteja la libertad de expresión y el derecho de la propiedad en nuestro país’’.
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Por primera vez en su historia, Holbox, en Quintana Roo, tendrá una estación de policía y una de Protección Civil.
La gobernadora del estado, Mara Lezama, anunció una inversión de 16.5 millones de pesos para fortalecer la seguridad, la atención a emergencias y la tranquilidad de las familias y visitantes de la isla.
La obra contempla la construcción de la base policiaca y un centro de Protección Civil, como parte del compromiso del gobierno estatal de garantizar entornos seguros para la población y para quienes visitan el estado, tal como se establece en el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo.
@adriantrejo
