Una serie sumamente importante en todos los sentidos.
Ojalá se tomen las lecciones correctas de esta producción. Creo que nadie veía venir qué tan exitosa se volvería Heated Rivalry. Ni que fuera a ser la serie con el capítulo mejor calificado en la plataforma de crítica cinematográfica IMDB.
Porque, en un mundo heterosexual, una historia de amor homosexual en el mundo del hockey no suena como al siguiente éxito de las masas. Se esperaba fervor de audiencias queer, por supuesto, mas no una devoción tal como para capturar los corazones de también muchas mujeres.
Perdón, si fuera el típico columnista les hablaría de los Globos de Oro y de los discursos que se dieron. Pero uno de los mejores momentos de aquella premiación para mí fue cuando Connor Storrie y Hudson Williams, quienes interpretan a los gays de clóset Ilya Rozanov y Shane Hollander en el éxito canadiense distribuido por HBO Max, presentaron el premio a Mejor Actriz de Reparto para una serie de televisión. No importa si su guión fue un poco forzado: la química natural que estas dos estrellas tienen electrifica la pantalla. Por eso la serie funciona tan bien, y por ende su rueda de prensa también ha sido un motivo de obsesión para lxs televidentes.
Ambos tienen carisma de sobra, tanto en conjunto como individualmente. Me recuerdan a estrellas como Emma Stone, quien siempre ha sido encantadora, o Timothée Chalamet a los inicios de su carrera.
Y su presencia en pantalla, además de la desinhibición de la narrativa que esteralizan, mostrando no solo escenas de sexo gay explícitas con lujo de detalle, si no escenas sumamente vulnerables más adelante. Esto se ha vuelto no solo representación refrescante para las personas LGBT+, sobre todo aquellas con la presión machista del mundo del deporte, si no un espacio seguro para que algunas mujeres disfruten de la “erotización sin sentir que deben proyectarse directamente sobre los personajes”, como bien señala el análisis del destacado medio de entretenimiento The Hollywood Reporter. Ojalá y Hollywood tome las notas correctas y haga contenido LGBT+ más atrevido y explícito como este.
Heated Rivalry es una serie de bajo costo que dio una visión auténtica de las novelas de Rachel Reid, en donde el sexo se usa como lenguaje de comunicación e intimidad entre los personajes.
Ahora, antes de que me digan algo, soy consciente que esta es una representación muy blanca y quizá heteronormada de la experiencia queer. Pero quisiera ser positivo y pensar en cómo la diversidad real empieza por cambios pequeños y grandes como el éxito de esta saga.
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