De 15 a 27 años de prisión son los que debería pasar Napoleón Gómez Urrutia por el robo de los 55 millones de dólares del Fideicomiso Cananea, que es propiedad de los mineros y no de él. Pero, a pesar de la evidencia, de las declaraciones de los bancos, de la empresa y las denuncias de miles de trabajadores, no ha pasado un sólo día en la cárcel; por el contrario, la pasada administración lo premió con fuero por seis años al darle una senaduría. Este caso se volvió uno de los más escandalosos en el ámbito laboral, ligado a la corrupción, el influyentismo y la impunidad.
Pero, ¿por qué la deuda con los trabajadores se vuelve aún más grande? Y no me refiero a los intereses que todo ese dinero ha generado desde 2005 —es decir, imagínense cuánto dinero ha cobrado este delincuente en 20 años. Me refiero a la injusticia cometida por el Estado al ignorar a más de 10 mil trabajadores de un abuso cometido frente a todos. Pasan administraciones y pareciera que todas han sido compradas: 55 millones de dólares no es poca cosa, y menos para torcer conciencias. La justicia no llega.
Hemos tenido gobiernos omisos. Y la pregunta es: ¿Por qué en otros países sí se les ha hecho justicia a los trabajadores y en México no? En España, políticos y líderes sindicales fueron condenados a 7 años de cárcel por robarse una fracción de lo que Napillo se embolsó aquí. Allá el gobierno no preguntó por el cargo, preguntó por el dinero.
En Estados Unidos, Jimmy Hoffa, líder de camioneros, pasó 5 años en la cárcel por meterle mano al fondo de pensiones de su gremio. Allá no aceptaron pretextos disfrazados de discursos, allá exigieron cuentas. Un caso más se presentó en Argentina, cuando un líder sindical de la construcción pasó 3 años en prisión preventiva por lavado de dinero y extorsión.
Curioso: todos esos delitos los ha cometido Napillo, pero ni una sola hora ha pasado en la cárcel; por el contrario, Morena le selló una vez más su pasaporte a la libertad dándole ahora tres años de fuero con una diputación.
Hoy, el mejor conocido por las y los mineros como el “manotas” o “la rata”, se burla de la clase trabajadora, del gobierno y de la sociedad al pasar cuatro meses vacacionando en Europa y decir que se fue para posicionar a los trabajadores mexicanos en el extranjero. No, los mexicanos no somos tontos. Que él crea que es inocente porque simplemente no está en la cárcel y el sistema haya fallado a la clase trabajadora no quiere decir que pueda decir estupideces y se las van a creer.
Napillo o "la rata" no solo llega a niveles máximos de impunidad, sino que su familia lleva 70 años con el control del Sindicato Minero, y este bribón lleva 24 años sin bajar a las minas, sin visitar a las y los mineros, sin convivir con los trabajadores por sentirse superior. Tanto necesita desligarse de la clase obrera que ha tenido la necesidad (o trauma) de inventarse títulos de doctorados en Europa. Al momento, nunca ha mostrado un documento que avale sus supuestos grados.
Napillo habla de sus viajes, de sus diplomas, de cómo se ha codeado con la diplomacia internacional, pero nunca ha levantado la voz para defender a las y los mineros del saqueo de las subcuentas del Infonavit, de la falta de medicamentos en el IMSS, del robo de las Afores, o de las disminuciones y criterios más rigurosos de la Tabla de Enfermedades que reduce las indemnizaciones por incapacidad parcial y permanente.
Tampoco habla del tope a las utilidades que afectó gravemente a las y los mineros. Y es que, ¿cómo lo va a hacer, si él fue el principal impulsor, promotor y votó a favor para que estas se limitaran a 90 días, castigando a las familias de nuestro gremio? Finalmente, ¿a él qué le importa teniendo 55 millones de dólares en el banco? Algo así como mil millones de pesos.
Señores de la 4T, presidenta Sheinbaum: la justicia a Cananea no ha llegado y lo sabemos todos. Esta únicamente se hará realidad cuando los miles de mineros estafados por Napillo recuperen sus 55 millones de dólares junto con sus intereses y, por otro lado, cuando reescriban y cierren con dignidad la historia más grotesca que hemos vivido en el sector obrero en México y que "la rata" cumpla su condena en la cárcel.
