Ernestina Godoy, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), informó como posible causa del descarrilamiento del Tren Interoceánico, accidente que dejó 14 muertos y 97 lesionados, el exceso de velocidad; además descartó fallas en la infraestructura ferroviaria, los durmientes o el balastro.
Asimismo, la FGR determinó ejercer acción penal por los probables delitos de homicidio culposo y lesiones. Los elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República y ministerios públicos llevan a cabo las diligencias.
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De acuerdo al informe inicial, el tren llegó a la velocidad de 65 kilómetros por hora, en la curva en la que sucedió el siniestro, cuando la máxima permitida en este punto era de 50 kilómetros por hora, es decir, circulaba 15 kilómetros arriba del límite permitido.
La titular de la FGR detalló que la velocidad máxima estipulada para el tramo donde se localiza el lugar del siniestro, es de 45 kilómetros por hora para el servicio de carga y de 50 kilómetros por hora en el servicio de pasajeros. Sin embargo, viajaba a 65 kilómetros por hora, de acuerdo con los registros de la caja negra.
“Hubo puntos en los que frenó a cero kilómetros por hora, en puntos coincidentes con las estaciones previas al lugar del siniestro. No obstante, luego de haber frenado, la velocidad del tren tuvo un incremento súbito debido a que el maquinista aceleró considerablemente hasta el lugar del siniestro”, explicó Ernestina Godoy.

Tren llegó a velocidades de 111 km/h en zonas rectas
Además, el tren llegó a velocidades de 111 kilómetros por hora en zonas de recta, donde la velocidad máxima permitida es de 70 kilómetros por hora, lo que implica que transitaba a 41 kilómetros por encima del límite autorizado.
El ingreso del tren a las seis curvas previas de la que sucedió el siniestro, lo realizó a una velocidad de 52 kilómetros por hora, durante la primera curva.
Después, inició un incremento de la velocidad hasta un máximo de 65 kilómetros por hora, velocidad con la cual ingresó y permaneció en la curva del siniestro.
Godoy recalcó que el exceso de velocidad en un tren es mucho más peligroso que en un vehículo convencional, ya que se potencia debido al peso, la masa y el radio de curva, ya que aumenta la fuerza centrífuga, es decir, aquella que aleja al vehículo de su centro de rotación, lo que provoca que salga de las vías y vuelque.
El exceso de velocidad también se comprueba con el cálculo aritmético del tiempo de recorrido realizado entre el inicio del trayecto y el punto en que ocurrieron los hechos.
La información que recabó la FGR derivó de la primera locomotora es la que llevaba activa la mencionada caja negra. La dependencia pudo conocer factores como: la velocidad, la ubicación, el frenado, y demás componentes del tren durante el recorrido, para conocer su comportamiento.
No encuentran daños en componentes de la superestructura y subestructura
De acuerdo con las inspecciones realizadas, los hallazgos con que se cuenta hasta el momento son los siguientes: la verificación inicial de la infraestructura de vía que se hizo posterior al siniestro.
En ese sentido, no encontraron daños en los componentes de la superestructura y subestructura ferroviaria, es decir, rieles, fijaciones, durmientes, balasto, sub balasto y terraplenes, distintos a aquellos directamente atribuibles al siniestro.
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Además, el tren de pasajeros que con las dos máquinas y un conjunto de cuatro coches, tienen un peso aproximado de 400 toneladas, fue verificado posterior al siniestro, lo que incluyó inspecciones de las ruedas, cejas, superficies de rodadura, es decir, pisadas, además de zapatas.
Así como los elementos de acople, que son el mecanismo de conexión automática de seguridad. Derivado de ello, la FGR no encontró elementos con fallas que pudieran poner en riesgo la operación del tren, según lo establecido en la normatividad correspondiente.
“Esto significa que el funcionamiento del tren era el adecuado, lo que abarca sus componentes, la operación de la máquina y su estado físico”, afirmó Ernestina Godoy.
