La Policía Civil de Brasil investiga a cuatro adolescentes —hijos de familias con alto poder económico en el estado sureño de Santa Catarina— por la tortura que provocó la muerte de “Orelha”, un perro callejero cuidado durante más de una década por vecinos y comerciantes de una playa concurrida, en la ciudad de Florianópolis.
El ataque ocurrido en una de las zonas más exclusivas del estado desató indignación nacional y un debate renovado sobre crueldad animal e impunidad.
De acuerdo con las investigaciones, los jóvenes sometieron al animal a una agresión extrema que lo dejó agonizando hasta su llegada a una clínica veterinaria, donde falleció por la gravedad de las heridas. El caso salió a la luz gracias a un vigilante que grabó el ataque, pese a presiones para borrar el vídeo.
Algunos de los implicados habrían viajado a Estados Unidos tras el hecho, lo que alimentó sospechas de que sus familias intentaron evadir consecuencias legales.
La muerte del perro provocó protestas de residentes, movilización de activistas y una amplia reacción en redes sociales, donde la etiqueta #JustiçaPorOrelha se volvió tendencia nacional.
Además de los menores, tres familiares adultos son investigados por presunta coacción y amenazas a testigos para encubrir lo ocurrido. El gobernador de Santa Catarina, Jorginho Melo, sostuvo que no habrá excepciones en la aplicación de la ley y confirmó que también se indaga a los adultos por posible posesión ilegal de armas.
La repercusión llegó hasta la primera dama, Rosângela “Janja” da Silva, quien expresó tristeza e indignación y advirtió que el caso refleja a una generación expuesta a contenidos que banalizan la violencia. Su pronunciamiento amplificó el clima de alarma social.
Según estimaciones de World Animal Protection, Brasil contaba en 2020 con alrededor de 30 millones de perros y gatos callejeros, una cifra que evidencia la magnitud del abandono animal en el país.
