Inclusive bajo la suposición de que con frecuencia se va de la boca y dice cosas que luego se le olvidan o de las cuales se arrepiente sin reconocerlo, la declaración del presidente Donald Trump el lunes 2 de febrero en un documento oficial de la Casa Blanca desliza un argumento que no se puede desdeñar:
“Guiado por nuestra victoria en los campos de México hace 178 años no he escatimado esfuerzos en defender nuestra frontera sur contra la invasión, defender el estado de derecho Y proteger nuestra patria de las fuerzas del mal, la violencia y la destrucción”.
Es decir, si hay que aclarar lo obvio, la política exterior de la Casa Blanca con Donald Trump hacia México se define en función del espíritu de la guerra, la invasión y la apropiación bélica de más de la mitad del territorio mexicano que se declaró en 1846-1848 para sumar un tercio del actual territorio de Estados Unidos.
Por si quieren también explicar lo ya explicado, la Casa Blanca mandó el mensaje a Palacio Nacional de México de que la revisión del T-MEC servirá para volver a fijar la hegemonía económica, comercial y sobre todo de seguridad nacional de Washington sobre México -sobre todo- y Canadá, esta nación como objetivo de convertirse en el estado 51 de la Unión americana.
Y en su documento oficial que forma parte de la historia política de Estados Unidos y del segundo gobierno, el presidente Trump no perdió la oportunidad de señalar muy clarito los referentes en su política exterior con México: la Doctrina Monroe de América para los estadounidenses con sumisión de todos los países del continente y la Doctrina del Destino Manifiesto que estableció “la firme creencia de que nuestra nación estaba destinada por la Divina Providencia a expandirse a las costas doradas del océano Pacífico” y “convertirse en una superpotencia continental”.
El que quiera leer, que lea; y el que quiere entender, que entienda.
Zona Zero
- En la discusión nunca cerrada sobre las cifras de inseguridad que suben o bajan en función de criterios de quien las maneja, no debe olvidarse que estaríamos hablando de delitos denunciados que representan -si acaso- 5 por ciento del total de los actos de inseguridad y que no se tiene manera de cuantificar se han subido o bajado los delitos en el 95 por ciento de actividades delictivas que no se denuncian por miedo, por desconocimiento o por estructuras judiciales-penales que siguen beneficiando a los delincuentes y no a los ciudadanos de a pie.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
