En un pequeño taller en la alcaldía Gustavo A. Madero, durante cuatro décadas, Jorge Palacios construyó un universo de sueños y recuerdos con material reciclado, un poco de resina y metal.
Sus manos han creado autobuses, trenes y barcos que parecen cobrar vida en cada rincón de la habitación, los cuales resguardan más que una historia, ya que un pedazo de su alma queda plasmada en cada modelo.

El artesano de 59 años, ha dedicado su vida a la fabricación de juguetes de hojalata, aluminio y resina. Compartió que su pasión por los autobuses comenzó cuando era niño, y actualmente es uno de los artesanos de juguetes más reconocidos en la capital.
"Yo empecé a dibujar autobuses y luego los fabricaba en cartulina. Con el tiempo, fui experimentando con diferentes materiales y técnicas hasta que desarrollé mi propio estilo", compartió en entrevista con 24 HORAS.
Palacios inició vendiendo sus modelos en la calle junto a la estación del Metro Talismán; hoy, atiende a sus clientes por medio de redes sociales, permitiéndole expandir su alcance y compartir su pasión con coleccionistas de todo el mundo.

Entre las piezas más famosas está el autobús olímpico de 1968, una réplica exacta del que se utilizó en los Juegos Olímpicos de México. "Ese fue mi primer modelo, y lo conservo como un tesoro", dijo.
También ha creado modelos de autobuses de la selección mexicana de futbol y está trabajando en el tráiler que transportará el monoplaza Cadillac de Sergio Checo Pérez, el piloto mexicano de Fórmula 1.
"Yo reciclo todo lo que puedo, desde tapas de botella hasta espaguetis, para crear detalles realistas en mis modelos", comentó.
Lo que destaca el trabajo de Jorge es que solo necesita una foto para realizar cualquier motorizado que se le pida, permitiéndole crear modelos personalizados para sus clientes: "Yo no tengo competencia (…) La creatividad y la pasión son clave para crear algo único”. "Lo que me gustaría es que los compañeros que se dedican a hacer este tipo de cosas tengan las puertas abiertas y podamos compartir ideas, técnicas y conocimientos que perduren”, señaló.
Con nostalgia, reconoció que su tiempo en este mundo es limitado, pero sus juguetes, como pequeños universos en miniatura, seguirán siendo un recordatorio de la belleza y la magia que se puede crear con las manos y el corazón.
