La grabación de la denuncia sobre el huachicol fiscal que hizo el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcantar al entonces secretario de Marina en funciones, José Rafael Ojeda Durán y al nombrado por la presidenta Claudia Sheinbaum, Raymundo Pedro Morales Ángeles, exhibe la complicidad al más alto nivel en este escándalo que en cualquier otro país habría provocado renuncias y encarcelamientos.
La periodista Carmen Aristegui presentó una grabación de la reunión que tuvo Guerrero Alcantar con Ojeda y Morales, en la que el marino asesinado presenta pruebas de los actos de corrupción que ocurrían en ese momento en las Aduanas.
Como responsable de las Aduanas, desde el 2021, por órdenes de López Obrador, Guerrero Alcantar atestiguó el esquema de corrupción en el que se vieron involucrados otros mandos, entre ellos los sobrinos de Ojeda Durán: Fernando Farías Laguna, principalmente, actualmente prófugos y Manuel Roberto Farías Laguna, detenido y sujeto a proceso.
Guerrero explica con detalles cómo es que funciona el esquema de corrupción y cómo sus subalternos trataron de involucrarlo.
El propio Ojeda Durán, da entender que por lo menos conocía las actividades de sus familiares.
Sin embargo, en la parte medular de la conversación, el exsecretario de Marina asegura que él no está involucrado y plantea dos caminos para enfrentar los actos de corrupción:
“O destapamos todo esto y me vale madre a mí quién caiga, porque yo no estoy metido en eso o tratamos de cerrarlo aquí nosotros con el cambio de toda esta bola de cabrones, mandarlos a otros lugares’’.
Ojeda pidió a Guerrero que pusiera por escrito todo lo que sabía; el marino lo hizo y días después fue transferido a Puerto Chiapas.
Antes de asumir su nuevo encargo, pidió vacaciones para atender asuntos personales en Manzanillo, en donde fue asesinado por dos sicarios en motocicleta.
El principal testigo en contra del huachicol fiscal había sido eliminado.
Cierto es que meses después del homicidio y porque el descomunal daño al erario era imposible de esconder (600,000 mil millones de pesos), comenzó una investigación que por el momento arroja 11 detenidos, entre ellos empresarios y agentes aduanales, pero de la Marina solo se sabe de Manuel Roberto Farías.
La presidenta Sheinbaum dijo el lunes pasado que no leería el libro de Julio Scherer y desestimó las graves acusaciones que se hacen en sus páginas en contra de personajes como Jesús Ramírez Cuevas y algunos gobernadores por haber recibido, presuntamente, dinero del crimen organizado para sus campañas.
Pero en este caso, con la grabación como prueba, no puede mirar hacia otro lado.
El exsecretario de Marina y el actual supieron, de primera mano, el esquema de corrupción que causó el mayor daño al erario en toda la historia del país; ambos tienen responsabilidad, ya sea por acción o por omisión.
El libro y la grabación, comprometen seriamente los postulados de su gobierno y de la llamada 4T.
Todavía está a tiempo de rescatar la credibilidad de su gobierno.
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El recién electo secretario general del Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento de Culiacán, Homar Salas Gastélum, recibió ayer un “aviso’’ de un grupo criminal que desea el control de la organización.
Algo debe tener este sindicato (o representar) para que dos precandidatos, entre ellos el de Morena, se bajaran de la elección y que, previo a los comicios, intentaran asesinar a su exlíder y diputado local por el MC, Sergio Torres Félix, cuyo estado de salud ahora es un misterio.
Una raya más al tigre en Sinaloa.
@adriantrejo
