El abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es hasta hoy el mayor golpe de la administración de Claudia Sheinbaum a los cárteles del narcotráfico.
La Secretaría de la Defensa Nacional informó que el operativo que concluyó con la muerte de El Mencho, ocurrió luego de labores de inteligencia militar y contó con el apoyo “dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con los Estados Unidos de América (EUA) con información complementaria por parte de autoridades de ese país’’.
El comunicado de la Defensa fue enviado horas después de la operación, cuando los narcobloqueos de reacción se realizaban en varios estados del país.
Fuentes federales aseguran que el objetivo de las fuerzas militares era detener al líder del CJNG, pero la capacidad de fuego que tenía su círculo de seguridad provocó el enfrentamiento que terminó con su muerte cuando, herido, era trasladado a la Ciudad de México.
No se conoce más allá de la versión oficial, porque, contrario a otros hechos igualmente relevantes, ayer (al menos al cierre de este espacio) ni el Gabinete de Seguridad ni la presidenta Sheinbaum ofrecieron la tradicional conferencia que sigue a eventos de esta naturaleza.
De hecho, en las redes sociales, si bien se reconocía mayoritariamente la acción militar, también se criticó la falta de información oficial, a pesar que la misma Presidenta llamó a “mantener la calma y estar informados’’.
Pero no se pudo mantener la calma en regiones completas de por lo menos 20 entidades del país, en las que la vida cotidiana se interrumpió de manera abrupta.
La operación se ensució tras el enfrentamiento con la gente de El Mencho y no se calculó la capacidad de respuesta del grupo criminal.
En Jalisco, Guanajuato, Hidalgo, Quintana Roo, Puebla, Estado de México, Querétaro, Tamaulipas y otros más, importantes vías de acceso y caminos secundarios fueron bloqueados por vehículos incendiados.
Las tiendas de conveniencia, los mercados, farmacias, centros comerciales, negocios de todo tipo, fueron cerrados; hasta ayer, seis estados habían suspendido clases para los días lunes y martes, en espera de que amaine la tormenta.
Pero los eventos de ayer, quizá sean apenas el inicio de una reacción más encarnizada, no en represalia por la muerte del narco líder, sino porque, como ya se ha visto, la guerra por sucederlo provocará que los candidatos demuestren que pueden ser más crueles que el defenestrado.
El operativo de ayer tuvo un efecto fumigador: permitió ver con claridad en cuáles zonas del país el CJNG tiene mayor influencia y también en cuáles otras se debe ajustar la estrategia de seguridad pública.
No, las actividades ayer en muchas regiones del país distaron de ser las normales; se respira temor e incertidumbre, a la que contribuyó fuertemente el silencio oficial sobre los hechos, la costumbre de minimizar los hechos y la falta de un mensaje contundente desde la presidencia, no solo un llamado a mantener la calma.
****
Ayer circularon videos y fotos que mostraban a varios miembros de la Guardia Nacional abatidos junto a sus camionetas.
Versiones no confirmadas por las autoridades, que circularon en las redes, informaban que las bases de la Guardia Nacional ubicadas en municipios de Jalisco y Guanajuato habían sido atacadas por hordas de sicarios del CJNG.
Oficialmente, el boletín de la Secretaría de la Defensa Nacional solo reconoció tres militares heridos en la operación, pero hoy, suponemos, tendremos en la Mañanera un informe puntual de los costos del operativo.
Si seis años atrás hubieran cambiado “los abrazos’’, hoy sería diferente, sin duda.
@adriantrejo
