El país vivió ayer en una especie de calma chicha, después de un domingo de caos provocado por el abatimiento del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes.
En algunas regiones de 23 de las 32 entidades federativas hubo quema de negocios, bloqueos carreteros con vehículos robados e incendiados y, ayer se confirmó, ataques a bases de la Guardia Nacional que provocaron la muerte de 25 miembros de ese cuerpo militar.
De a poco en esas regiones se trata de volver a la normalidad.
Se siente el miedo, o la incertidumbre de lo que podría pasar en los próximos días, cuando los aspirantes a ocupar el puesto de El Mencho reagrupen a sus bandas y realicen una demostración de fuerza.
Las corridas de los autobuses que parten de la CDMX hacía el Pacífico se reanudaron entrada la tarde-noche, paulatinamente.
Con precauciones, también se reabrieron negocios y hoy se reanudarán las clases en las 6 entidades que ayer decidieron suspender actividades.
La segunda parte del operativo, la que tiene que ver con la prevención de los actos de revancha no solo contra militares y gobernantes, sino contra la población en general, debe ser la prioridad del gobierno por los próximos meses.
Lo del domingo fue una reacción casi espontánea al abatimiento de El Mencho, pero su banda tendrá el tiempo suficiente para reagruparse, planear y ejecutar sus planes, si la inteligencia del Estado mexicano no logra anticiparse a los previsibles actos para infundir terror.
La revancha podría no ser inmediata, como sucedió en Sinaloa con la guerra entre Los Chapitos y El Mayito Flaco, desatada a partir del secuestro y entrega a las autoridades de Estados Unidos de Ismael Zambada, El Mayo.
El fundador del Cártel de Sinaloa fue emboscado y subido a un avión que lo trasladó a Texas en julio del 2024, pero la guerra entre sus sucesores y quienes lo traicionaron comenzó en septiembre del mismo año, dos meses y medio después.
Y no ha terminado.
Por eso es importante que luego de este rotundo golpe de la administración de Claudia Sheinbaum, “haiga sido como haiga sido’’, el gobierno mexicano no puede distraerse ni bajar la guardia un minuto, y menos en la víspera de un evento que convocará a cinco millones de visitantes a nuestro país.
El segundo capítulo de esta historia, deberá ser el mejor construido.
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El secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, informó escuetamente sobre la muerte de 25 guardias nacionales, pero no especificó en qué lugares ocurrieron.
La ausencia de información genera vacíos que se llenan, casi en automático, por versiones, fake news y “trascendidos’’ que no abonan a la calma que desde el gobierno pretenden fijar como estado de ánimo nacional.
Como quiera, vaya para esos servidores públicos, y también para los militares abatidos, un reconocimiento y agradecimiento por su valor; a sus familiares, nuestra solidaridad.
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En esta semana se pondrá a prueba la seguridad en Acapulco, puerto que padece una crónica violencia sin que las autoridades puedan contenerla.
El asesinato de una adolescente y un chofer de una camioneta de transporte público, ocurrido la semana pasada, volvió a poner bajo la lupa nacional al puerto, días antes de que se inaugurara el Abierto Mexicano de Tenis.
Ayer, la gobernadora Evelyn Salgado dijo que la seguridad está garantizada durante todo el evento.
Ok. Ya después, que Dios los ampare.
@adriantrejo
