El Doctor Patán leyó con asentimientos reiterados la propuesta del camarada Sergio, al que quiere mandarle un abrazo solidario. Estoy de acuerdo con él: la 4T debe aprender a usar las nuevas herramientas tecnológicas para llevar su mensaje a todos los rincones de esta patria que despierta, y entre esas herramientas se cuentan, sin duda, los realities, que no son muy nuevos, obviamente, pero siguen funcionando desde los remotos 90. Así que en esto no voy con la dirigencia de nuestro movimiento. Sabrán a qué me refiero.

El camarada pidió licencia para irse a la televisión con ese fin tan altruista, tan de militancia férrea: con ese temple de misionero, y el partido, como si lo hubiera hecho por egoísmo, decidió abrirle un expediente y retirarle sus derechos como militante por irse a chambear a otro lado y desatender sus deberes como tribuno. Está mal. Muy mal. Tenemos, compañeros, que estar abiertos a nuevas propuestas como la del camarada, o la derecha nos va a ganar la partida. Recuerden que nunca descansa y, sobre todo, que cuenta con el apoyo del tecno-fascismo global. Elon Musk sonríe ante estas cosas, compañeros. Créanme.

De hecho, aquí su Doctor llevaría más lejos la propuesta del camarada. ¿Y si aprovechamos que están en nuestras manos los medios públicos y producimos un reality propio con nuestros compañeros de movimiento? Imagínense. Temporada 1: Noroña, la señora de la nueve milímetros, Macedonio, el Bodoconshain y, tal vez, para extendernos a otros sectores sociales, alguna senadora del Verde, algún profesor del CIDE y un sargento de la Guardia Nacional. Lo mismo de siempre: romances, conflictos por la comida, una escalada de tensión por las malas prácticas  de higiene de –es un decir– Noroña, Macedonio agarrando la fiesta y dedicándole canciones a la Senadora, todo en una casa-set que va adquiriendo, cada vez más, un algo como de campamento de la CNTE en el Zócalo, con lamparones de champurrado, meadas en el patio y conflictos porque a alguien le desapareció la cartera mientras caguameaba en el estacionamiento.

Porque, y ese es mi punto: hay que conservar la naturaleza del reality, pero darle un toque 4T, para propiciar la identificación del pueblo bueno. O sea, sí: jacuzzi, pero con los compañeros entrando en toalla, lejos de los estándares de belleza impuestos por el Occidente capitalista, con mujeres mega operadas y sujetos bronceadísimos con infrarrojos y cuerpos llenos de batido de proteína. Ya saben: “La casa de los fachosos”, por decir algo.

 

     @juliopatan09