La muerte del ayatolá Alí Jamenei, abatido en un ataque coordinado por EU e Israel, abrió un vacío en la cúspide del poder de Irán.
AFP | La muerte del ayatolá Alí Jamenei, abatido en un ataque coordinado por EU e Israel, abrió un vacío en la cúspide del poder de Irán.

La muerte del ayatolá Alí Jamenei, abatido en un ataque coordinado por Estados Unidos e Israel, abrió un vacío en la cúspide del poder de Irán, pero no alteró de inmediato la estructura institucional de la República Islámica. En medio de bombardeos y tensiones regionales, el sistema político activó mecanismos previstos para garantizar continuidad.

Especialistas señalan que el país llega a este escenario con una arquitectura diseñada para enfrentar contingencias en la jefatura del Estado. El internacionalista Agustín H. Berea sostiene que “ya había un plan de sucesión” y que el aparato estatal “ciertamente ya debe tener un plan de sucesión, si no es que activo, en proceso de activarse”.

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La definición del próximo líder corresponde a la Asamblea de Expertos, integrada mayoritariamente por clérigos conservadores. Según Berea, en los últimos años el liderazgo iraní “se dedicó a sacar de los puestos de poder más importantes a todos los que fueran moderados”, lo que derivó en un órgano con perfil ideológico homogéneo. “Todos los que quedan en el Consejo de Expertos son conservadores, de línea dura”, resume.

Reconfiguración militar de Irán anticipada

En el ámbito militar, la reorganización posterior a los ataques de 2025 impulsó ajustes operativos en el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. De acuerdo con el analista, se adoptaron esquemas “menos jerárquicos, menos verticales, y más regionales”, orientados a mantener capacidad de acción aun ante la pérdida de mandos centrales.

Bajo ese modelo, explica, las unidades cuentan con margen para operar de forma descentralizada. “Toda esa gente armada está lista para operar como guerrillas”, señala, lo que incrementa los costos de cualquier intento externo de desestabilización. Aunque podrían surgir dinámicas internas entre mandos regionales, la conducción estratégica permanece concentrada en la cúpula vinculada a la Asamblea de Expertos.

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Para Berea, la coyuntura no anticipa un viraje político inmediato ni una apertura hacia Occidente. El proceso de sucesión, apunta, será previsiblemente rápido y dominado por perfiles de línea dura. En ese contexto, el sistema iraní prioriza estabilidad interna y continuidad institucional frente a la presión externa, en un entorno regional marcado por la confrontación y la incertidumbre.

Editor de la sección Mundo en el diario 24 HORAS. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con experiencia en redacción, traducción y proyectos editoriales en medios de comunicación.