El estrecho de Ormuz, que conecta los golfos Pérsico y de Omán, canaliza una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo.
AFP | El estrecho de Ormuz, que conecta los golfos Pérsico y de Omán, canaliza una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo.

Un corredor marítimo relativamente estrecho concentra hoy una parte central de la tensión en Medio Oriente, específicamente, en Irán. El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico, canaliza cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo. En plena guerra con Estados Unidos e Israel, Irán comenzó a administrar el tránsito de buques como si se tratara de una aduana geopolítica.

El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Mayid Tajt Ravanchi, declaró a AFP que Teherán permitió el cruce de embarcaciones de algunos países tras recibir solicitudes específicas. “Cooperamos con ellos”, afirmó. Al mismo tiempo, señaló que los Estados que participaron en la ofensiva contra Irán no deberían beneficiarse de un paso seguro por el estrecho.

En este contexto, la Organización Marítima Internacional convocó para el 18 y 19 de marzo una reunión extraordinaria para analizar el impacto de la guerra sobre el transporte marítimo, con especial atención en Ormuz. Hasta ahora, el organismo ha reportado alrededor de 15 incidentes relacionados con buques en la región.

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Aunque su anchura total alcanza decenas de kilómetros, la navegación comercial se concentra en corredores delimitados de apenas unos kilómetros para entrada y salida, separados por una franja de seguridad. Esta configuración reduce el margen operativo del tráfico marítimo y vuelve especialmente sensible la ruta ante cualquier incidente o restricción.

Estrecho de Ormuz, clasificado como zona de operaciones de guerra

El conflicto ya se refleja en la operación cotidiana del sector naviero. La industria marítima internacional clasificó recientemente al estrecho de Ormuz, al Golfo Pérsico y al Golfo de Omán como zona de operaciones de guerra, mientras varias navieras y aseguradoras han endurecido sus protocolos ante el deterioro de las condiciones de seguridad.

El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, respaldó públicamente el mantenimiento de esa presión en su primer mensaje tras asumir el cargo. En su declaración, difundida por medios estatales, sostuvo que debía utilizarse “la carta del bloqueo del estrecho de Ormuz”.

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Los Guardianes de la Revolución prometieron mantener esa política. Las implicaciones se sienten sobre todo en Asia: cerca del 84% del petróleo que atraviesa Ormuz tiene como destino ese continente, y economías como China, India, Japón y Corea del Sur concentran alrededor de tres cuartas partes de ese flujo energético.

Editor de la sección Mundo en el diario 24 HORAS. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con experiencia en redacción, traducción y proyectos editoriales en medios de comunicación.