La presidenta Claudia Sheinbaum presentó ayer en su conferencia la encuesta de la consultora CB, que la coloca como la mandataria con mayor aprobación en Latinoamérica, por encima del salvadoreño Nayib Bukele.
De acuerdo con la encuesta de marzo, Sheinbaum tiene una aprobación del 72.3% contra el 71.8% de Bukele y muy por encima del dominicano Luis Abinader, con el 58.7 por ciento.
Si los datos no están cuchareados, ¿qué necesidad tiene la Presidenta de intentar, a como dé lugar, aparecer nuevamente en las boletas electorales en el 2027?
Con ese nivel de aprobación, no habría problema alguno para cumplir con la Constitución en sus términos; ni siquiera el argumento del ahorro sustenta esa intención.
Morena ha sufrido el peor de sus desgastes a partir de los problemas heredados por Sheinbaum de parte de la administración de López Obrador.
Sheinbaum está pagando el costo de haber mantenido más de lo debido a Adán Augusto López como coordinador de los senadores de Morena, a pesar de las sospechas de haber consentido los crímenes de su exjefe de policía, Hernán Bermúdez Requena, que convirtió a Tabasco en una sucursal del infierno.
También está pagando el costo de mirar para otro lado en el escándalo del huachicol fiscal, cuyo daño al erario se cuantifica, aproximadamente, en 600 mil millones de pesos.
Paga también el costo de mantener fuera del alcance de la ley a Ignacio Ovalle, a quien López Obrador exoneró a pesar de que en sus narices se robaron 15,000 millones de pesos de Segalmex.
Sheinbaum sigue manteniendo en su puesto a gobernadores como Rubén Rocha Moya, señalado por haber recibido, presuntamente, financiamiento de Los Chapitos para su campaña.
La Presidenta no pudo evitar que Donald Trump declarara terroristas a los cárteles mexicanos, a pesar de las ofrendas (la entrega de delincuentes sin que mediara juicio de extradición) que ha entregado en los últimos meses.
Claramente, Sheinbaum sabe que la popularidad no se convierte automáticamente en votos.
Si bien los programas sociales siguen siendo su mayor fuerza, los recursos comienzan a escasear, como quedó de manifiesto en los intentos recaudatorios de los intentos de reforma electoral.
Al cierre de este espacio, en el Senado se discutía el Plan B, que se preveía sería aprobado en lo general pero en lo particular sería rechazada la intentona de adelantar la consulta de revocación y de que Sheinbaum pudiera hacer campaña.
Una reforma mocha, recaudatoria, innecesaria para respaldar la figura de la Presidenta mejor calificada en Latinoamérica en marzo del 26.
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La Corte del Bienestar hecho al bote de la basura la jurisprudencia mantenida intacta que impedía al Máximo Tribunal del país conocer amparos en materia electoral.
Seis magistrados de los nueve actuales, aprobaron que la Corte conozca amparos en materia electoral cuando se argumente “discriminación’’ a ciertos grupos.
Con esta decisión, se rompe el mandato de que todos los temas electorales fueran gestionados y conocidos por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que ahora podrá lavarse las manos.
Lo interesante de la discusión es que las ministras Yasmín Esquivel y ¡Lenia Batres! se opusieron a la aprobación del proyecto, pero no pudieron contra la cargada.
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Una bajeza la que cometieron algunos senadores de Morena con la viuda de Carlos Manzo, Grecia Quiroz, que ayer estuvo en la Cámara alta.
La presidenta municipal de Uruapan fue recibida con el grito de ¡Morón! ¡Morón!, en apoyo al senador guinda Raúl Morón, que quiere ser gobernador de Michoacán y a quien Quiroz pide se investigue por el asesinato de su esposo.
¡Qué nivel!
@adriantrejo
