El fenómeno de erosión costera en el puerto de Progreso, en Yucatán, se ha intensificado en semanas recientes, particularmente en el Malecón Internacional, donde visitantes y residentes ya perciben con mayor claridad cómo el mar ha ganado terreno a la playa.
Durante un recorrido por la zona, turistas señalaron que el problema es cada vez más evidente.
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José Alfredo Gómez, habitante de Mérida, compartió que “cada vez hay menos espacio, antes uno podía sentarse lejos del agua y ahora ya no; sí preocupa cómo ha cambiado en tan poco tiempo”.
De acuerdo con el biólogo marino Alfonso Aguilar Perera, este fenómeno no es nuevo, pero se ha agravado por intervenciones humanas en la costa.
Explicó que la erosión responde a un proceso natural conocido como deriva costera, mediante el cual las corrientes marinas transportan arena de manera constante a lo largo del litoral.
Obra humana rompe equilibrio
Sin embargo, este equilibrio se rompió desde la construcción de la llamada Isla Cervera –la ampliación del muelle fiscal– y se ha acentuado con el crecimiento del puerto de altura.
“Lo que ocurre es que estas estructuras funcionan como un mega espigón que interrumpe el flujo natural de la arena; el mar está ‘escarbando’ de un lado y depositando el material en otro punto”, detalló.
El especialista advirtió que el problema seguirá incrementándose. Incluso, estimó que en un plazo de dos a cinco años el oleaje podría afectar directamente la infraestructura del malecón.
“Es evidente que el proceso continuará; el agua podría llegar a fracturar la vialidad si no se atiende adecuadamente”, adelantó.
Respecto a las acciones implementadas, como el relleno de arena en la zona afectada, Aguilar Perera consideró que se trata de una solución temporal: “esa arena se la va a llevar el mar nuevamente porque no existe una contención. Es un ‘placebo’ que solo funciona por un tiempo”.
Indicó que, para mitigar realmente la erosión, serían necesarias obras de ingeniería de gran escala, como diques paralelos a la costa que permitan retener la arena sin alterar el flujo marino. No obstante, reconoció que este tipo de infraestructura implicaría inversiones millonarias.
El impacto de este fenómeno, concluyó el experto, se concentra principalmente entre la zona conocida como Casa de Pastel y el muelle fiscal, donde el desgaste de la playa es más acelerado.
