China presentó, junto con Pakistán, iniciativa para poner fin a guerra en Irán y la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Especial | China presentó, junto con Pakistán, iniciativa para poner fin a guerra en Irán y la reapertura del Estrecho de Ormuz.

China presentó este martes, junto con Pakistán, una iniciativa de cinco puntos para poner fin a la guerra en Irán que incluye un alto el fuego inmediato y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Pero mientras Estados Unidos convierte el paso marítimo en amenaza geopolítica, Pekín ejecuta una estrategia paralela que podría volver prescindible al estrecho por completo.

El plan sino-paquistaní, anunciado tras la reunión entre el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, y su homólogo chino Wang Yi, establece el cese inmediato de hostilidades, el inicio de conversaciones de paz, la suspensión de ataques a infraestructuras críticas —incluyendo instalaciones nucleares pacíficas— y el restablecimiento del paso seguro por Ormuz. El quinto punto propone un acuerdo marco basado en la Carta de la ONU y el derecho internacional.

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"Claramente es una iniciativa equilibrada de 5 puntos en la que ambos estuvimos de acuerdo, y que todos estarían encantados de respaldar", declaró Dar al medio estadounidense Axios. El presidente Donald Trump, consultado sobre la propuesta, no la criticó y se limitó a afirmar que "las negociaciones con Irán van bien", sin confirmar si Estados Unidos respalda la iniciativa tras bambalinas.

China busca evitar por completo el Estrecho de Ormuz

Sin embargo, la verdadera apuesta china trasciende cualquier alto el fuego. Desde hace cinco años, Pekín desarrolla el proyecto más costoso de su iniciativa de La Nueva Ruta de la Seda (Belt and Road): un tren que conecte China con Pakistán y la construcción de un puerto en territorio paquistaní que evite por completo el Estrecho de Ormuz. La infraestructura estaría conectada directamente con Irán y con territorio chino, garantizando a Pekín acceso permanente a energéticos sin depender del paso marítimo.

"La idea es construir un puerto en Pakistán que no dependa del estrecho de Ormuz, porque estaría conectado directamente con Irán y con el territorio chino", explicó Agustín H. Berea, internacionalista experto en Medio Oriente y académico de la Universidad Iberoamericana.

Pivote regional emergente

Pakistán emerge así como pivote regional. Es potencia nuclear, el único país además de China que utiliza el sistema de GPS chino —no el estadounidense— y firmó el año pasado un tratado de cooperación militar y defensa mutua con Arabia Saudita. “Esta posición le permite fungir como garante neutral en negociaciones donde otros actores carecen de credibilidad”, apuntó el especialista.

"Si las negociaciones toman lugar en Pakistán, es porque están siendo patrocinadas o garantizadas por China", señaló Berea. "Todo acuerdo de cese al fuego o de paz necesita un garante, una potencia militar; tradicionalmente solían ser la Unión Soviética o Estados Unidos."

Cooperación sin condiciones

El modelo chino de cooperación contrasta con las exigencias occidentales. Mientras Estados Unidos y Europa condicionan su apoyo a estándares democráticos o alineamientos políticos, China ofrece lo que Berea define como "cooperación sur-sur": negocio, transferencia de tecnología y financiamiento sin imposiciones ideológicas. Este enfoque permitió a Pekín lograr en 2023 un acuerdo de paz entre Arabia Saudí e Irán, reabriendo relaciones diplomáticas cerradas durante años.

Inteligencia decisiva

Pero detrás del pragmatismo comercial existe un factor militar determinante. "En las doctrinas militares contemporáneas, la inteligencia es lo más importante que puedes tener", advirtió Berea. "Puedes tener capacidad ofensiva relativamente barata y de producción considerable, pero no cualquier país puede tener inteligencia permanente de 24 horas y de alta calidad."

Esa inteligencia satelital —el GPS estadounidense, el GLONASS ruso o el BeiDou chino— determina ventajas decisivas en conflictos modernos. China comparte esta tecnología con Pakistán, consolidando una alianza que le otorga proyección militar y económica más allá de su tradicional esfera de influencia en Asia Oriental.

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Que China interviniera como mediador en una guerra iniciada por Estados Unidos representa un giro geopolítico notable. Pekín no solo negocia la paz en Ormuz: construye simultáneamente la infraestructura que volverá innecesario atravesarlo.

Editor de la sección Mundo en el diario 24 HORAS. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con experiencia en redacción, traducción y proyectos editoriales en medios de comunicación.