Además de fortalecer la soberanía energética, la explotación de geologías complejas tal y como está proyectado en el Plan Estratégico 2025-2030 de Pemex, aportaría “volúmenes significativos” a la producción nacional en millones de barriles de aceite y de pies cúbicos de gas en 2029, por cierto, un año clave electoralmente, pues en 2030 son las elecciones presidenciales.

Y si se toman en cuenta estos dos últimos aspectos, el económico y el político-electoral, se observa difícil que algo o alguien interfiera en la activación del proyecto, aunque detrás del término “geologías complejas” se encuentra el uso del fracking, un concepto rechazado en la anterior administración, hasta el grado de que se buscó prohibirlo en la Constitución.

No obstante, según explica en el documento de la petrolera mexicana, existen nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos 10 años, “orientadas a minimizar el impacto ambiental con especial énfasis en la preservación de cuerpos de agua dulce”.

Después de resultados exitosos en la exploración que se realizó entre 2010 y 2019 en 25 pozos, Pemex tiene claro que los yacimientos de geología compleja –y así se afirma en su Plan Estratégico–  tienen el potencial “de cambiar el panorama declinante de la producción en México”.

La forma en la que se haría ya está delineada y plantea la utilización de aguas residuales, aguas congénitas (líquido que ya fue usado en otros pozos petroleros) o agua de mar. De acuerdo con el documento, este plan convierte un residuo como son las aguas congénitas, en “recursos estratégicos para el proyecto”.

El camino más probable para explotación de yacimientos de geología compleja, es mediante esquemas “contractuales” que permitan la participación de inversión privada a través de esquemas de contratación con los que Petróleos Mexicanos evite altos riesgos financieros.

Pemex tiene identificados los pozos que serían exitosos en la cuenca de Burgos Tampico-Misantla, en donde obtendría gas, gas seco y aceite.

En las gráficas presentadas en el Plan Estratégico se observa claramente, y así se menciona en el texto, cómo a partir de este 2026 y hasta 2028 la producción sería “modesta”, pero a partir de 2029 prácticamente se dispararía, lo que representaría, además, ingresos extras que no están contemplados ni en la cartera “ni en el balance de líquidos y gas”.

Así que con estos incentivos ¿quién podría detener la producción de gas a través del fracking? Prácticamente nadie. El plan contempla, además, la participación de la sociedad en las zonas impactadas en proyectos productivos, para incluirlas y beneficiarlas, no solo con la producción de empleos, sino también en la mejora de las comunidades.

 

#LoboSapiensSapiens

¿No les gusta Acapulco?

Terminaron las vacaciones y una conclusión es que a nuestros políticos no les gustan nuestros destinos nacionales… Más que Acapulco, Puerto Vallarta o Cancún, o la zona de la huasteca, por ejemplo, las primeras imágenes de nuestros políticos al término de las vacaciones son en Europa… Ya ni a EU van. ¿Por qué será?

 

    @chimalhuacano