Vecinos de toda la ciudad de México, quizás de forma inconsciente, nos hemos dado cuenta de que hay momentos del año en que se percibe en las calles una marcada ausencia de patrullas y policías. Al trasladarnos a nuestro trabajo o hacia un lugar de ocio y convivencia, lo comprobamos. En una ciudad tan complicada como la nuestra, esta sensación genera inquietud, a veces desamparo. Lo cierto es que, si atamos algunos cabos, podemos dar con el porqué.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) tiene, actualmente, alrededor de 80,000 elementos, integrados por policía preventiva, auxiliar y bancaria e industrial. De manera continua, sin embargo, hay personal en incapacidad, vacaciones, con licencias particulares o en descanso por el tipo de jornada establecida —además de que existe personal administrativo que no está en campo. Todo esto reduce el número de efectivos que cumplen con las tareas de seguridad requeridas en la capital del país. Es de resaltar, que la carga de trabajo de los policías en activo es alta, rebasando, en un porcentaje considerable, el número de horas que comprende su jornada laboral.
Cuando hay algún evento masivo como un mitin político, algún concierto de alta afluencia, una marcha o protesta social, el regreso a clases o un buen partido de futbol, se solicita apoyo policial de distintos sectores de la ciudad, dejando desatendidas diversas colonias. En el partido amistoso de hace unos días, entre México y Portugal, por ejemplo, se movilizaron a casi 11,000 elementos de la SSC. Es aquí cuando el ciudadano nota esa falta de personal de seguridad pública.
A 55 días de que arranque el Mundial comparto algunos datos: la eventual presencia de mandatarios de distintos países a la inauguración en la CDMX requerirá de un despliegue de fuerzas de seguridad extraordinarias; en esta entidad habrá cinco partidos, cada equipo de futbol integra alrededor de 100 personas que requerirán acompañamiento y seguridad en todo momento —lo mismo sucederá con el cuerpo arbitral.
Durante los 39 días que dure la justa futbolera se proyectarán los 104 juegos en las 16 alcaldías en lo que se ha bautizado como Fan Festivals, el principal en el Zócalo de la ciudad con un estimado de 60,000 asistentes —promedio— por día. Estos eventos requerirán apoyo de la fuerza pública desde tres horas antes y hasta tres horas después de los partidos. Una corporación que ya opera al límite de su capacidad enfrentará, a lo largo de 39 días, una presión sin precedente.
El Mundial de Futbol 2026 puede considerarse el evento de mayor escala que se haya tenido en nuestra ciudad. Para complicar las cosas, diversas organizaciones sociales han anunciado una serie de protestas y manifestaciones para esos días, lo que convierte un reto de esta magnitud, en una seria preocupación ciudadana.
Lo más probable es que pocos vecinos de esta urbe tengan presente las consecuencias que la máxima competición del balompié mundial tendrá para nuestra cotidianidad. Estamos a tiempo de alistar nuestra mejor alineación defensiva y solicitar al secretario de seguridad ciudadana, Pablo Vázquez, que no deje que a los ciudadanos nos meta gol la delincuencia por no tener completo al equipo titular.
@isilop
