Es un hecho que la llegada de Citlalli Hernández a la Comisión Nacional de Elecciones es un capítulo más de la telenovela en la que se ha convertido la disputa por las candidaturas anticipadas en Morena.

Los lopezobradoristas ya hacían cálculos (y complots) sobre cuántas candidaturas de los más de 1,800 cargos públicos en disputa les corresponderán en el 2027, pero esta vez parece que la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido tomar el proceso.

En las elecciones del 2024, ya siendo candidata a la Presidencia del país, Sheinbaum tuvo que consentir que la gran mayoría de las candidaturas fueran repartidas por López Obrador, que con el tiempo se han convertido en herencias malditas.

Sheinbaum poco tuvo que decir cuándo el tabasqueño le impuso las listas de candidatos a diputados, senadores y gobernadores; más de medio Gabinete le fue impuesto por el tabasqueño.

Dos cambios ha podido realizar la Presidenta en lo que va de su administración: el del fiscal general, Alejandro Gertz Manero y el del secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente.

Sheinbaum, que en privado está molesta con varios de sus secretarios por las pifias que se han cometido en los 18 meses que lleva gobernando al país, no solo no ha podido sacudirse a los recomendados de López Obrador sino que hasta ha tenido que asumir como propias culpas que le son ajenas.

El envío de Citlalli a la Comisión morenista encargada de seleccionar los perfiles para las candidaturas a la elección federal del 2027, es en sí una especie de control de daños.

De entrada, su llegada resta protagonismo a la ya desgastada figura de “Andy’’ López Beltrán, secretario de Organización en el partido y quien se asumía como el verdadero poder tras el trono.

“Andy’’ no solo es el orgullo del nepotismo de López Obrador, sino que ha sido denunciado en medios como un operador financiero en beneficio de sus amigos incluidos en la construcción de los elefantes blancos del obradorismo.

Igualmente, la llegada de Hernández será un cuña para Luisa María Alcalde, la presidenta formal de Morena, sometida por “Andy’’ y a quien se le carga parte de la responsabilidad política de no haber operado eficientemente la alianza con el PT y el Verde para sacar adelante la reforma electoral de Sheinbaum.

Eventualmente, Citlalli Hernández podría ser la sucesora de Alcalde.

Sheinbaum no puede dejar la decisión de las candidaturas a López Obrador o su grupo de fieles.

Ya lo hizo en el 2024 y en algún momento se arrepintió, pero poco podía hacer entonces.

Hoy con el poder de decisión, la Presidenta puede cambiar, para la segunda mitad de su mandato, la premisa maldita de “90% de lealtad y 10% de capacidad’’.

Es lo que espera el país.

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A ver, a ver, no se hagan bolas.

El candidato del PAN a la gubernatura de Michoacán se llama Alfonso Martínez Alcázar, quien el jueves pasado tomó protesta como Coordinador del Cambio y la Defensa de la Familia, ante la plana mayor del partido.

No fue un simple nombramiento, fue la definición que busca poner orden en el partido y enviar un mensaje al electorado michoacano sobre liderazgo y proyecto.

El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, aseguró que Martínez Alcázar “hará un magnífico trabajo” y, aunque el propio dirigente panista después dijo que el partido tiene amplias coincidencias con Grecia Quiroz, lo que fue interpretado como una “invitación’’, la realidad es que la decisión está tomada.

 

Será Alfonso Martínez.

 

     @adriantrejo