El climatólogo colombiano, Benjamín Raphael Quesada, advierte que la mortalidad asociada al calor extremo marca récord en la región.
AFP | El climatólogo colombiano, Benjamín Raphael Quesada, advierte que la mortalidad asociada al calor extremo marca récord en la región.

En 2023, 50 mil personas mayores de 60 años fallecieron de manera prematura en el continente americano por causas relacionadas con el calor extremo. La cifra, citada por Benjamín Raphael Quesada, climatólogo de la Universidad del Rosario en Colombia y contribuyente del IPCC, sintetiza un diagnóstico que la región sigue sin asumir: el calor extremo dejó de ser un episodio meteorológico para convertirse en un problema estructural de salud pública. "Lo que se está cocinando, lastimosamente, es una urgencia hospitalaria", advierte.

El contexto inmediato no juega a favor. El último pronóstico del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (ECMWF) proyecta que el fenómeno de El Niño en formación podría convertirse en el más potente desde 1877, con temperaturas oceánicas hasta 3°C por encima del promedio. Para Quesada, eso "va a afectar desproporcionadamente a América Latina y al Caribe".

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Ciudades que pierden su confort climático

El calentamiento global y el efecto de isla de calor urbano se combinan en las grandes ciudades para multiplicar los días calurosos por encima de la tendencia promedio. Medellín ha ganado entre 1.5 y 2 °C desde los años setenta; Ciudad de México registró en mayo de 2024 las temperaturas más altas de su historia, por encima de los 34 °C; el Banco Mundial proyecta que ciudades como Monterrey podrían duplicar sus días de calor extremo.

Las consecuencias no son sólo térmicas. Una investigación del grupo de Quesada en Colombia midió que los árboles enfrían el entorno 2 °C en condiciones normales, pero hasta 9 °C durante una ola de calor de 44 °C. "Los árboles nos ayudan más justamente cuando más los necesitamos", apunta. Esa función, sin embargo, se distribuye de manera desigual. "Algunos autores hablan de discriminación, incluso de racismo ambiental. Hay menos árboles en las zonas con menores recursos, y eso es muy claro en las ciudades latinoamericanas".

Una respuesta al calor extremo que llega tarde

El climatólogo colombiano, Benjamín Raphael Quesada, advierte que la mortalidad asociada al calor extremo marca récord en la región.
Especial | El climatólogo colombiano, Benjamín Raphael Quesada, advierte que la mortalidad asociada al calor extremo marca récord en la región.  

Para Quesada, el principal error es no abordar el calor extremo como problema estructural, sino como emergencia humanitaria de corto plazo. "Si hay una ola de calor o un desastre, se hace una atención humanitaria de corto término. Pero después, ¿qué pasa? Si vuelve a ocurrir, estamos en lo mismo".

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La factura ya es mensurable. Los extremos de calor pueden afectar la economía hasta en un 5 % del PIB, y la mortalidad asociada en países como Colombia "podría multiplicarse por veinte". Europa pagó muy caro la falta de un plan de adaptación durante la ola de calor de 2003. "Los costos económicos y humanos de no actuar son tremendamente altos comparados con lo que se podría hacer ya en protección, sistemas de alerta temprana y planes de calor", concluye el climatólogo. La advertencia llega cuando la temporada de calor apenas comienza.

Editor de la sección Mundo en el diario 24 HORAS. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con experiencia en redacción, traducción y proyectos editoriales en medios de comunicación.