De nada sirve que la estructura política de la 4T se desgarre las vestiduras ante Donald Trump por el expediente judicial de arresto-extradición del ahora exgobernador sinaloense, Rubén Rocha Moya, y nueve coacusados.
La única explicación que se puede dar al hecho de que no hay sorpresas sino sorprendidos radica en el cúmulo de evidencias que supo extraer la justicia norteamericana de las decenas de narcos detenidos en México y paradójicamente extraditados o “regalados” a la Casa Blanca sin invocación de Tratado.
El último caso pareciera de novela: Rubén Rocha Moya le puso un “cuatro” a Ismael El Mayo Zambada para buscar una reunión personal y poner paz a la guerra entre Mayitos y Chapitos, pero al lugar de la reunión no llegó el gobernador y en su lugar un hijo de El Chapo Guzmán y jefe de Los Chapitos secuestró a El Mayo y lo fue entregar en un aeropuerto estadounidense del sur.
Era obvio, pues, que El Mayo tramara su venganza y “despepitara” la forma en que el Gobierno de Rocha Moya llegó a la gubernatura en 2021 con el apoyo, el dinero y la fuerza bruta de los narcos y luego cómo el gobernador manipuló sus contactos con los grupos en pugna. A la acumulación de evidencias contribuyeron las decenas de narcotraficantes entregados a la justicia de EU.
Pero he aquí que a pesar de las evidencias de que Estados Unidos estaba acumulando información, en México no se movió ninguna autoridad judicial o política para que desde el primer momento en que El Mayo bajó del avión en EU ocultarán de la escena política al gobernador Rocha a los nueve coacusados.
No se percibe como realidad que Trump vaya a invadir con misiles, tanques, tropas terrestres, aviación y los marines, pero la reiteración de la Casa Blanca ya minó la credibilidad internacional del Gobierno mexicano.
Así que se llegó al punto que en Palenque no se creía: invadir México, aplicar el modelo Maduro de secuestro o retrasarle a México todos los acuerdos comerciales urgentes.
Rocha Moya es un lastre para México, ya no sólo para la 4T.
Zona Zero
- Si se acuerdan -y no hay por qué no si ocurrió hace menos de un año-, el Gobierno de la presidenta Sheinbaum anunció la búsqueda de cuando menos cuatro acuerdos especiales con el Gobierno de Estados Unidos: el de seguridad vinculado al narcotráfico, el de Comercio por la revisión del Tratado, el fronterizo por el cruce de drogas y personas y el migratorio para seguir expulsando mexicanos. Estos acuerdos iban a tranquilizar las cosas con Trump, pero hoy están peor que antes.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
