El rancho El Cedro, ubicado en el municipio de Venustiano Carranza, operaba como un centro de exterminio y adiestramiento del Cártel del Oriente (CO), en el poblado de Soyatitán, Chiapas, reveló la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción por medio de un comunicado.
El documento señaló que durante mucho tiempo recibieron avisos anónimos de decenas de desaparecidos en la región, pero quienes aportaron los datos pedían guardar reserva por temor a represalias.
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La situación escaló cuando las Madres Buscadoras de Chiapas hallaron restos óseos calcinados, además de indicios como teléfonos celulares, ropa y calzado quemado en dicho predio, anexo a Limón II.
El colectivo calificó el hallazgo como uno de los más dolorosos registrados durante sus jornadas de búsqueda en Chiapas.
En las labores de rastreo participaron familiares de personas desaparecidas, acompañados por la Comisión Estatal de Búsqueda, la Fiscalía General del Estado, Protección Civil, Guardia Nacional y Ejército mexicano.
“Todo apunta a que este sitio era un posible campo de exterminio”, advirtió la Iglesia, que también reveló que fuentes confiables de Tuxtla Gutiérrez ya habían alertado en una Asamblea Diocesana sobre más de 60 desaparecidos sólo en Pujiltic.
Dan su apoyo
Ante la tragedia, la comunidad parroquial expresó su respaldo a las buscadoras: “No están solas. Admiramos su valiente lucha”.
Además, exigieron a los tres niveles de Gobierno respuesta inmediata, aplicación de la ley y castigo a los responsables, pues hasta ahora la impunidad ha sido total.
“Pedimos al Dios de la vida una paz justa y duradera”, concluye el mensaje, que también alza la voz ante la inacción de las autoridades y el silencio cómplice de algunos sectores.
Los peritos de la Fiscalía General de Chiapas (FGE) ya investigan el caso para determinar el número de víctimas y el levantamiento de los restos con el fin de iniciar los análisis genéticos de identificación.
Este descubrimiento se suma a otros reportes de fosas clandestinas en regiones como Berriozábal, donde también se localizaron cráneos y huesos tras recibir denuncias anónimas.
El término “centro de exterminio” se usa por colectivos de búsqueda para describir lugares donde se destruyen cuerpos de manera deliberada para evitar su localización e identificación.
Este descubrimiento recordó el hallazgo del rancho Izaguirre, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, donde se encontraron más de mil 800 objetos personales, que incluían ropa, identificaciones, carteras y alrededor de 400 zapatos (incluso de niños y juguetes).
