El caso de la persecución en contra de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, comienza a ser manejado intencionalmente para colocarla como una candidata “natural’’ del panismo a la Presidencia en el 2030.

Lo curioso (quizá no tanto), es que desde el mismo gobierno se está alentado la percepción de una persecución judicial para colocar en el ánimo colectivo la imagen de Campos, que hasta antes del escándalo de los dos agentes de la CIA, no figuraba en la política nacional.

La aparente rebeldía de la gobernadora de Chihuahua en defensa de su investidura, de los chihuahuenses y en contra de la embestida de la Federación, es una película que vimos todos los mexicanos en el 2023 y parte del 2024.

El personaje principal, entonces, fue Xóchitl Gálvez.

El 12 de junio del 2023, Gálvez, entonces senadora por el PAN, acudió a Palacio Nacional para tratar de entrar a la Mañanera, pero le fue impedido el acceso por los guardias presidenciales.

La panista había ganado un amparo para ejercer su derecho de réplica a una mentira (una de tantas) que había dicho López Obrador sobre ella.

En diciembre del 2022, el tabasqueño aseguró que Gálvez había votado en contra de los programas sociales, lo que era una mentira.

Fue a partir de ese junio del 2023 y la exaltación mediática de la “valentía’’ de Gálvez, que se fue conformando la idea de su candidatura presidencial.

En los hechos, la senadora panista había sido buena ondita, entrona, dicharachera, barrio pues, pero carecía del tamaño político requerido para competir por la Presidencia del país, como se reflejó en la elección del 2024.

Desde el gobierno se alentó esta narrativa; Xóchitl era la única “que se había enfrentado’’ al Presidente y eso le generó un plus político hueco, sin sustancia.

Los resultados de la historia están a la vista.

Ahora se quiere replicar la historia con Maru Campos.

Si el PAN analizó en frío lo que pasó con Xóchitl Gálvez, no debería caer en la trampa que desde ya le están tendiendo.

Falta aún para el 2030, pero en la urgencia de crear una figura atractiva para los militantes panistas, pueden cometer otro error fatal.

Cuidado.

****

Por cierto, Campos acudió a la Fiscalía General de la República pero no declaró; su presencia fue para impugnar el citatorio que recibió pues no especificaba el motivo de la citación.

Antes de ingresar a las instalaciones, la gobernadora dio un mensaje en el que reafirma su condición de víctima de una persecución política a cargo del Gobierno federal.

Peeero, dijo, que no se raja y que irá hasta donde tope.

Seguro habrá otro citatorio, esta vez, con señalamientos específicos.

A ver.

****

Un atípico encuentro entre precandidatos morenistas a la gubernatura ocurrió en Michoacán.

El senador Raúl Morón y la diputada Fabiola Alanís sostuvieron una diplomática reunión en la que el legislador reconoció que su compañera de partido es la mejor posicionada, entre las mujeres, para competir por la candidatura.

Alanís a su vez, le devolvió la cortesía y declaró que Morón, cuyo grupo político es de los más fuertes en la entidad, es quién encabeza las encuestas en el género masculino.

Los mutuos reconocimientos fueron hechos con cuidado para no enviar una señal de declinación a favor de uno u otro; en todo caso, el encuentro sirvió para enviar una señal de orden en el partido guinda, cuyos aspirantes no suelen jugar técnico, sino todo lo contrario.

Lo que no dejó de llamar la atención, es que el propio Morón haya reconocido que Alanís está mejor posicionada en las encuestas.

 

    @adriantrejo