Hay que reconocer que los lazos de lealtad en la clase política cuatroteísta son mucho más sólidos e intensos que los que hubo en el viejo régimen priista. El senador Enrique Inzunza, acusado por el Departamento de Justicia de EU como narcopolítico, solicitó licencia a su cargo para no votar leyes pendientes.
Una vez que su suplente asumió el cargo y ejerció el voto en las leyes de emergencia, Inzunza recuperó su cargo y con ello su fuero protector para seguir eludiendo la persecución de la justicia.
La lealtad en modo de complicidad política ya había sido llevada a niveles superiores por Rubén Rocha Moya, el principal acusado por el Departamento de Justicia a partir de evidencias de que había pactado con el grupo de los chapitos, del Cártel de Sinaloa, para que lo ayudaran a ganar las elecciones y a cambio les había entregado áreas políticas, de seguridad y de Gobierno para que se pusieran al servicio del cártel del narcotráfico declarado de manera oficial por la Casa Blanca como grupo de narcoterrorista.
Rocha Moya solicitó licencia temporal —y claro puede regresar— y sin ninguna investigación procesal seria fue declarado inocente, y no ha necesitado el fuero para andarse paseando por la calle y haciéndose como que la Virgen le habla.
Esas son amistades políticas morenistas. En la vieja política priista se decía que la amistad se demostraba en la cárcel y en el hospital, pero Morena y su discurso de honradez le agregó un espacio político donde las relaciones de amistad en modo de complicidad se tienen que expresar sin temor a las acusaciones: los desafueros y las solicitudes de extradición.
No se tiene todavía muy claro el margen de maniobra que tiene Estados Unidos para conseguir que la famosa lista de narcopolíticos mexicanos —que juran y perjuran que existe— pueda lograr que funcionarios mexicanos entreguen cuentas en tribunales judiciales estadounidenses.
Pero esto no acaba hasta que acaba.
Zona Zero
- Muy sorpresiva la información procesada de que el secretario federal de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se había “bajado” de la elección presidencial de 2030, a partir de la interpretación de una declaración del funcionario. Pero un veterano político e intelectual decía que la política mexicana es como la rueda de la fortuna en la que la suerte política tiene que estar en una góndola y la suerte decidirá si se queda arriba o abajo, pero tener un lugar apartado. O sea, que no descarten a Harfuch.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
