Pues si, sí es Donald Trump.

A pesar de los esfuerzos (poco efectivos, por cierto) que hizo la presidenta Claudia Sheinbaum para tratar de liberar al presidente estadounidense de la responsabilidad en la campaña “injerencista’’ en contra de su gobierno, Trump, un día y otro también, no deja de cuestionarla.

Sheinbaum dijo que “no creía’’ que fuera el propio Trump quien estuviera detrás de “la campaña’’ que cuestiona los lazos de gobernadores con la delincuencia organizada.

La atribuyó a los “grupos de ultraderecha’’ que lo asesoran.

La realidad es que el propio Trump, cíclicamente, reutiliza el discurso en el que exhibe a un país “gobernado por los cárteles’’ y a una Presidenta “mujer muy buena’’ pero temerosa para actuar en contra de la delincuencia organizada.

El colmo fue que ayer, el mandatario estadounidense, volvió a la carga con su discurso pero lo hizo ante los mandatarios de las siete potencias económicas del mundo, el llamado G-7.

En su discurso, Trump se refirió al acuerdo para combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal que habían firmado los países del G-7 cuando volvió a centrarse en México.

''Ahora vamos a centrarnos en el tráfico terrestre, ya que las drogas llegan a través de México, un país que ha perdido el control de su territorio’’, dijo.

“Los cárteles controlan México y es triste; la presidenta (Sheinbaum) es una mujer muy buena, pero está muy asustada. Los cárteles de la droga controlan totalmente México'', declaró Trump.

Si eso no es una directriz para las agencias de inteligencia, migración y la DEA, entonces estamos entendiendo todo mal.

Hasta la noche de ayer (cuando terminó de redactarse este texto), el Gobierno mexicano no había fijado una respuesta oficial a tales dichos.

Bueno, de qué tamaño fue el golpe que hasta la propia Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro, llamó a construir “una respuesta de Estado’’.

La diputada panista consideró indispensable responder “con altura institucional y una posición clara’’ frente a la percepción internacional de que el crimen organizado tiene una influencia determinante en distintas regiones del país.

Para que el PAN, que ha llamado narcopartido a Morena y acusa un narcogobierno en el país, solicite una respuesta de Estado, el trancazo fue de knock out.

Como dice el comediante Eugenio Derbez en un clip que es viral para muchos temas: Trump, “¡ya nos exhibiste!’’.

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Ya se sabe que los funcionarios de Morena son expertos en jugar con las cifras para imponer su percepción de “los otros datos’’.

Ayer le tocó el turno al bat de la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, quien presentó cifras y proyecciones para hacerle creer al pueblo bueno y sabio que el Mundial dejará cascadas de billetes y empleos en México, por los próximos años.

Según la funcionaria, es mentira que la ocupación hotelera en las tres ciudades sedes del Mundial de Futbol (CDMX, Guadalajara y Monterrey), estén en niveles propios de la temporada, es decir, entre el 60 y el 65 por ciento.

Aseguró que, según sus cifras, la ocupación en tales ciudades es de entre el 65 y el 75%, “un éxito’’ comparada con la ocupación hotelera en Estados Unidos y Canadá, que ronda, según ella, entre el 30 y el 40 por ciento.

Lo que no checa es que, a pesar de su optimismo, resumió que hasta el momento se registra un ¡3%! más de ocupación en la ciudades sedes mexicanas comparado con el mismo periodo del año anterior… en el que no hubo Mundial.

¿Entonces?

 

      @adriantrejo