Juan Carlos Carpio, director general de Pemex, y Magda Chambriard, presidenta de Petrobras firmaron ayer en Brasil un Memorándum de Entendimiento con una vigencia de dos años que puede ser renovado.
En opinión de Gonzalo Monroy, experto en energía, el MoU está descafeinado porque no es acuerdo a nivel Estado Brasil y México, sino a nivel empresa y no fue firmado ni por los mandatarios, ni por los secretarios de Energía de ambos países.
No es un acuerdo vinculante en materia de inversión, ni mucho menos implica la creación de una sociedad, consorcio o empresa conjunta entre Petrobras, considerada como una de las petroleras más eficientes del mundo, y Pemex, que se mantiene entre las más endeudadas y con mayores pasivos laborales.
Aunque Chambriard enfatizó que el acuerdo beneficiará a ambas empresas y que Petrobras será un socio - tecnológico - de Pemex en realidad Petróleos Mexicanos será la más beneficiada de este MoU porque como reconoció Carpio Fragoso se abrirán oportunidades para evaluar, desarrollar y ejecutar de manera conjunta proyectos especialmente en exploración, extracción y producción de hidrocarburos, en aguas profundas, áreas de aceite pesado y extrapesado, campos maduros y actividades relacionadas con procesos industriales de refinación, petroquímicas y fertilizantes.
Pemex tiene mucho que aprender de Petrobras, que cotiza en Bolsa, está abierta a inversión, y es además muy rentable, ya que en 2025 tuvo utilidades por más de 19,600 mdd, un crecimiento de 11% en su producción.
Carpio reconoció además el potencial de presal en el Golfo de México. Apréndase el término de presal porque es una formación geológica marina bajo una capa de sal que contiene yacimientos de petróleo y gas natural. Fue precisamente por la tecnología de Petrobras que descubrió varios yacimientos inmensos en la región presal de aguas profundas en Brasil, iniciando con el campo de Tupi en 2006, que aunado a una buena administración hicieron de Petrobras una de las empresas más rentables del mundo.
Dólar nervioso por posible alza en tasas
Ayer fue un mal día para el peso porque el dólar interbancario cerró en 17.56 pesos ante el fortalecimiento del dólar frente a las principales divisas ante el temor de que la Fed suba las tasas de interés y menores incentivos para el Carry Trade por el yen japonés.
Como ya se lo hemos comentado, el comportamiento del tipo de cambio en México no obedece a factores internos. Aunque a la presidenta Claudia Sheinbaum le gusta presumir el “Superpeso” como muestra de confianza de la economía, en realidad depende de la fortaleza o debilidad del dólar a nivel internacional.
Ayer la depreciación del peso se produjo con una buena noticia: el IGAE al cierre de abril creció 1.2% vs. marzo y 2.2% a tasa anual, más de lo esperado por los analistas. A tasa mensual, el sector servicios creció 0.7%, el sector secundario o industrial aumentó 2.1% y el primario se contrajo 0.4%.
Greenspan, el economista más poderoso del mundo
Alan Greenspan, quien murió el lunes pasado a los 100 años de edad, fue mientras presidió al Banco de la Reserva Federal del 11 de agosto de 1987 al 31 de enero de 2006, uno de los hombres más poderosos del mundo. Fue un auténtico gurú en los mercados con el lenguaje críptico que siempre utilizó al anunciar las decisiones de política monetaria de la Fed y aunque siempre se rehusó a hablar con los medios, sus conferencias e intervenciones públicas eran seguidas por inversionistas y analistas a nivel mundial. Paradójicamente se casó una periodista: Andrea Mitchell.
Fue un defensor acérrimo del libre mercado y se considera que sus decisiones en la Fed fueron claves para el periodo de expansión de la economía de Estados Unidos bajo la administración de Bill Clinton que ha sido la de mayor crecimiento, más de 4% anual promedio, y de mayor creación de empleos. La política de bajas tasas de interés de la Fed, la baja inflación y el aumento del mercado hipotecarios fueron claves en el auge económico que desde luego nos impulsó a México porque el sexenio de mayor crecimiento en los últimos 30 años fue el Ernesto Zedillo con un promedio anual de 3.5% a pesar de la crisis financiera de 1995 en la que el apoyo de Clinton y de Greenspan fueron también claves.
Aunque Greenspan renunció en 2006 a la Fed, él mismo reconoció tras la crisis hipotecaria de 2008, sus errores en supervisión que llevarán a la “exuberancia del mercado”, con una burbuja en los precios de vivienda, apalancados en ocasiones no con una, sino con varias hipotecas en el mercado subprime que terminaron con el quiebre de Salomon Brothers y pusieron al mundo de cabeza.
Es interesante que el actual presidente de la Fed, Kevin Warsh fue nombrado gobernador del Banco Central en mayo de 2026 y aunque no coincidió con Greenspan le tocó enfrentar la crisis del subprime y ahora al frente de la Fed ha creado 5 comités que buscan transformar al Banco Central de Estados Unidos.
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