El director de la DEA, Terry Cole, identificó al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación como sus principales objetivos.
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El director de la DEA, Terry Cole, identificó al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como los principales objetivos de la agencia en la lucha contra el fentanilo y los calificó como "la prioridad número uno". El mensaje, difundido por la Embajada de Estados Unidos en México, forma parte de la estrategia con la que Washington ha elevado el combate al narco mexicano al ámbito de la seguridad nacional.

En su declaración, Cole afirmó que ambos cárteles "han destrozado familias, devastado comunidades y desafiado a las fuerzas del orden en todos los niveles", por lo que sostuvo que el pueblo estadounidense "espera y merece" que la DEA elimine esa amenaza.

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Al igual que otros funcionarios estadounidenses, recurrió a un lenguaje propio de la lucha antiterrorista. "Estamos buscando a los terroristas extranjeros responsables", afirmó, en referencia a distribuidores y facilitadores del tráfico de fentanilo.

Asimismo, informó que durante la actual administración se han decomisado 14 mil kilogramos de fentanilo y 62 millones de pastillas, equivalentes a 478 millones de dosis potencialmente letales, según la propia agencia. Atribuyó esos resultados a la coordinación con el presidente Donald Trump y el fiscal general interino, Todd Blanche.

Para concluir, reiteró el lema de la campaña "América libre de fentanilo" y subrayó que "no es un eslogan". "Vamos a todo gas, sin frenos", sentenció.

No es un hecho aislado

La declaración corona una secuencia de medidas adoptadas desde el inicio del segundo mandato del magnate republicano. La pieza de fondo es jurídica: la designación de seis cárteles como organizaciones terroristas extranjeras (FTO), etiqueta que habilita herramientas financieras (y, potencialmente, militares) ajenas a la categoría de "crimen organizado".

A ella se suman sanciones del Tesoro a tres bancos, 29 extradiciones de capos y la imputación del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Las declaraciones del director de la DEA alinean a la dependencia con ese marco legal.

Del Despacho Oval al G7

El reencuadre escaló esta semana a un foro multilateral. En la cumbre del G7, el jefe de la Casa Blanca acusó que "México ha perdido el control de su país. Los cárteles dirigen México". Es la primera vez que lleva ese señalamiento, antes reservado a escenarios internos, a una reunión de ese nivel; describió a la presidenta Claudia Sheinbaum como "muy buena", pero "muy asustada".

Horas después, el vicepresidente JD Vance fue más lejos al decir que la Unión Americana "se reserva el derecho" de una acción militar en México. En paralelo, el representante comercial, Jamieson Greer, viajó junto a Trump en lugar de sentarse en la mesa del T-MEC, señal de que la agenda comercial quedó subordinada a la de seguridad.

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La contradicción interna

Esa narrativa de urgencia convive con un episodio que la propia DEA investiga. Cole pidió al Inspector General del Departamento de Justicia revisar una operación que, entre 2023 y 2025, habría permitido la venta masiva de fentanilo en Nuevo México para rastrear redes de distribución.

La misma agencia que se proclama cazadora de "terroristas" dejó circular, en territorio estadounidense, la sustancia que el propio gobierno calificó de "arma de destrucción masiva". El antecedente es "Rápido y Furioso" (2006-2011), que dejó pasar armas hacia México sin aviso a las autoridades del país.

Editor de la sección Mundo en el diario 24 HORAS. Egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con experiencia en redacción, traducción y proyectos editoriales en medios de comunicación.