Han pasado casi once años desde la muerte de Joan Sebastian y su legado sigue siendo motivo de disputa en los tribunales. Lo que alguna vez fue la fortuna construida por uno de los compositores más importantes de México permanece congelada entre expedientes, audiencias y reclamos familiares. Mientras sus canciones continúan generando regalías y su nombre conserva un enorme valor comercial, la repartición de sus bienes parece no tener un final cercano.
La historia comenzó en julio de 2015 con el fallecimiento del llamado Poeta del Pueblo. Desde entonces, el proceso sucesorio se convirtió en un rompecabezas por la cantidad de propiedades, ranchos, derechos de autor y activos ubicados tanto en México como en Estados Unidos.
A lo largo de estos años han surgido diferencias entre los hijos del cantante, los representantes de sus nietos y Erica Alonso, quien sostiene que fue esposa legal de Joan Sebastian en Texas y, por lo tanto, también tiene derechos hereditarios.
El conflicto dio un nuevo giro hace apenas unas semanas, cuando varios integrantes de la familia viajaron a un tribunal de Texas para participar en una audiencia clave. José Manuel Figueroa acudió junto con otros familiares para defender la postura de que la residencia legal de su padre estaba en México, mientras que del otro lado continúa la batalla para que se reconozca la jurisdicción estadounidense sobre parte del patrimonio
No se trata de un detalle menor: de esa decisión dependerá qué leyes se aplicarán para repartir una fortuna que, según diversas estimaciones periodísticas, podría superar los 200 millones de dólares, aunque la cifra nunca ha sido confirmada oficialmente por un juez.
Otro cambio importante fue la salida de Erica Alonso como administradora de la sucesión en Estados Unidos. Aunque ella aseguró que había solicitado dejar el cargo desde tiempo atrás y que un administrador independiente continuará el proceso, el relevo representa un movimiento significativo dentro de un litigio que parece avanzar a paso muy lento.
En medio de esta batalla también está José Julián, hijo de Julián Figueroa, quien conserva los derechos hereditarios que le correspondían a su padre. Es una muestra de que el paso del tiempo no ha resuelto el conflicto; por el contrario, la muerte de algunos herederos ha hecho todavía más compleja la distribución del patrimonio.
La herencia de Joan Sebastian se ha convertido en uno de los juicios sucesorios más largos y mediáticos del espectáculo mexicano. Once años después, la fortuna sigue sin repartirse de manera definitiva y cada nueva audiencia abre un capítulo más en una historia donde los tribunales han tenido mucho más trabajo que los notarios.
Mientras tanto, el legado artístico del compositor continúa creciendo, pero el económico permanece atrapado entre recursos legales, reclamaciones y una familia que aún espera el veredicto definitivo.
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