Al cumplir su séptimo aniversario de despliegue operativo, la consolidación de la Guardia Nacional simboliza la nueva lógica urbana: edificar la infraestructura de la tranquilidad pública donde la sociedad civil transita, trabaja y habita.

Esta proximidad física cimienta una relación de confianza mutua, transformando la percepción sobre la autoridad militarizada en un aliado comunitario indispensable para la pacificación interna. Lejos de visiones restrictivas o discursos triunfalistas, los datos duros revelan una reconfiguración institucional palpable en el territorio.

Ayer, en la ceremonia de conmemoración, desde la base en Huehuetoca, Estado de México, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó la honestidad como la virtud cardinal de la corporación, vinculando directamente la legitimidad de su operación con el nivel de confianza ciudadana.

Este cuerpo, creado en 2019 durante la administración de Andrés Manuel López, ahora respalda su enfoque con un 78% de aprobación según los números del Inegi. Convergencia con las mediciones de la OCDE, las cuales otorgan a las fuerzas federales un 76% de respaldo social.

Reposicionamiento estratégico bajo la mirada corresponsable de la cúpula militar y civil. La presencia y mensajes de Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, y Guillermo Briseño, comandante de la Guardia Nacional, evidencian coordinación operativa y estabilidad institucional.

Con una fuerza superior a los 128 mil elementos, distribuidos en 53 coordinaciones regionales y 590 cuarteles, los efectos se traducen en estadísticas alentadoras: reducción de 46% en homicidios dolosos.

Mística de servicio y cercanía civil con raíces históricas destacadas por la Presidenta y los mandos militares. La primera Guardia, organizada en 1846 para defender la soberanía frente a la invasión estadounidense, emergió de ciudadanos comprometidos e inspirados en ideales federalistas de autodefensa comunitaria.

Ese espíritu resurge en una corporación enfocada en recuperar el sentido de pertenencia regional, patriotismo genuino y compromiso social irrestricto. El impacto de este modelo se observa en la Ciudad de México, donde la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha profundizado la estrategia de coordinación con la participación de la corporación federal en el Gabinete de Seguridad.

Engranaje interinstitucional manifiesto durante la carrera conmemorativa del séptimo aniversario, con la presencia del general Rus Peñaloza, coordinador estatal de la Guardia Nacional en la CDMX, junto al capitán de Navío Octavio Azcuaga, Coordinador Operativo de Seguridad de la Marina en la metrópoli.

El modelo de construcción de la paz apuesta por un equilibrio sutil pero indispensable: firmeza operativa contra estructuras criminales y suavidad empática con las comunidades.

 

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