Instalan Consejo Municipal en Berriozábal, Chiapas, para erradicar la violencia contra las mujeres.
Foto: Argenis Esquipulas | Instalan Consejo Municipal en Berriozábal, Chiapas, para erradicar la violencia contra las mujeres.

En el municipio de Berriozábal, Chiapas, ha decidido romper la violencia contra las mujeres y apostar por un modelo de atención integral que ya empieza a dar resultados concretos. Se trata del Consejo Municipal para Garantizar el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, creado en 2025 por instrucción del presidente municipal Jorge Arturo Acero Gómez, y que opera con una filosofía poco común en la región: articular dependencias, dar seguimiento puntual y, sobre todo, no revictimizar a las mujeres que buscan ayuda.

"La instrucción del presidente ha sido muy clara, que se atiendan todo tipo de violencia y se proteja la integridad y la seguridad de las mujeres. La meta es que Berriozábal sea un municipio más seguro para ellas", afirmó en entrevista telefónica Susana Sarmiento Ruiz, secretaria de la Mujer Municipal, quien detalló el funcionamiento, los avances y los pendientes de este órgano que, aunque apenas tiene un año de vida, ya logró sistematizar información que antes se perdía en el escritorio de alguna dirección o se quedaba sin seguimiento en los pasillos del palacio municipal.

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El consejo, explicó la funcionaria, no es un simple comité de buenas intenciones ni una figura decorativa para cumplir con la norma. Está integrado por varias áreas del Ayuntamiento, pero también por las dos unidades médicas del municipio —el Hospital 12 Camas y el Centro de Salud—, la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de la Mujer Estatal.

"La idea es que no trabajemos de forma aislada. Si una mujer llega con un problema de violencia, no la mandamos de un lado a otro. La orientamos, la acompañamos y, si decide denunciar, vamos con ella a la Fiscalía", explicó Sarmiento Ruiz.

Que ninguna mujer se quede sin respuesta

¿Qué garantiza este consejo? En esencia, que ninguna mujer que busque ayuda en el municipio se quede sin respuesta, aunque no quiera o no pueda denunciar. Y eso, en un contexto donde la desconfianza en las autoridades es alta y el miedo al agresor es todavía mayor, no es un logro menor. La secretaria fue clara: "Le brindamos la orientación del camino a seguir, pero la decisión de denunciar es de la víctima. Si decide hacerlo, le brindamos el acompañamiento a la Fiscalía. Sabemos que cuando las víctimas llegan solitas, desafortunadamente no se da la misma atención".

Esa filosofía de acompañamiento integral ya se refleja en números. Hasta la tercera sesión del consejo, llevan identificadas 105 usuarias a las que se les ha brindado atención. De ese total, 70 han aceptado recibir asesoría psicológica, y 17 han formalizado su denuncia ante el Ministerio Público. Las demás, por diversas razones —miedo, dependencia económica, presión familiar, o porque no son originarias del municipio y se regresan a sus lugares de origen—, han optado por no dar ese paso, pero siguen en el radar de la dependencia.

"Nosotros realizamos actas y llevamos un registro de cada una. Esto nos permite dar seguimiento: si hizo su denuncia, estamos al pendiente del proceso; si no la hizo, la seguimos visitando y ofreciendo apoyo psicológico. No las abandonamos", enfatizó Sarmiento Ruiz.

Uno de los hallazgos más reveladores del trabajo del consejo tiene que ver con el perfil de la violencia en el municipio. La mayoría de las atenciones —la gran mayoría— se concentra en la cabecera municipal y sus barrios aledaños, no en las comunidades rurales, aunque el trabajo de concientización con agentes rurales ya empezó y se espera que en los próximos meses aumenten las canalizaciones desde las zonas más apartadas.

Tarjeta Roja a la Violencia

Pero el dato que más preocupa a las autoridades es el factor detonante de la violencia: el consumo de alcohol. Según la secretaria, en el 90 por ciento de los casos atendidos, el agresor había consumido alcohol u otras sustancias.

"Justamente por eso estamos trabajando en una campaña que llamamos 'Tarjeta Roja a la Violencia', en el marco del mundial, porque sabíamos que con el aumento del consumo de alcohol los casos podrían dispararse", explicó.

Y no se equivocaron. La relación entre alcohol y violencia familiar es tan estrecha que el consejo ya está diseñando estrategias de prevención, que van desde la regulación de ventas clandestinas de bebidas embriagantes hasta talleres de concientización en las comunidades. "En la tercera sesión, justamente trabajamos en identificar cómo el origen de la violencia familiar muchas veces es el alcoholismo, y por qué se origina ese alcoholismo. También se tocó el tema de ventas clandestinas", detalló.

Trabajo en edades tempranas

Pero la estrategia no se limita a la atención de víctimas adultas. El consejo ha puesto un foco especial en la prevención desde edades tempranas, porque han detectado que la violencia no empieza en el matrimonio, sino mucho antes.

"Ya ni siquiera es un tema de adultos. Desde la adolescencia comienza el consumo de alcohol y también la violencia en el noviazgo. Por eso estamos trabajando en escuelas", señaló Sarmiento Ruiz.

El trabajo en las aulas ha sido intenso y coordinado. En secundarias, preparatorias y en la universidad, se han impartido talleres sobre violencia digital, violencia en el noviazgo y sexualidad consciente. También se ha capacitado a docentes y administrativos para que sepan identificar signos de violencia y sepan a dónde canalizar. Incluso en dos primarias se ha trabajado con quinto y sexto grado el tema de pubertad, porque la prevención del embarazo adolescente, explican, empieza desde los diez años.

"Todo esto lo trabajamos de manera coordinada con las unidades médicas. Fuimos capacitados por el Centro de Salud para ser facilitadores y poder hablar de estos temas con los alumnos. No nada más trabajamos con los estudiantes, también con los maestros, porque son los que están más cerca de ellos", detalló la funcionaria.

En cuanto a los rangos de edad de las víctimas, el grupo más numeroso es el de 25 a 50 años, pero han atendido casos de mujeres menores de 20 años que tuvieron uniones tempranas —a los 14 o 15 años— y que ya viven violencia. "Son parejas jóvenes, que llevan poco tiempo juntos y ya están siendo víctimas", lamentó.

Movilidad, un factor que complica el seguimiento de casos

Un factor que complica el seguimiento es la movilidad de la población. Muchas de las mujeres atendidas no son originarias de Berriozábal; llegaron a vivir ahí y, ante la crisis, se regresan a sus lugares de origen, lo que interrumpe el proceso de atención. "Hay un punto rojo que tenemos identificado que es Ciudad Maya, pero la mayoría son personas que no son originarias del municipio", precisó.

A pesar de estas dificultades, el consejo ha logrado consolidar una estrategia de acompañamiento que va más allá de lo psicológico. Han realizado visitas domiciliarias para localizar a mujeres que dejaron de asistir a sus terapias; las han reagendado si es necesario; y, en algunos casos, han conseguido que el Ayuntamiento otorgue apoyos económicos para que las víctimas puedan emprender un negocio y lograr su independencia. "Créeme que la atención se ha trabajado de forma integral y estamos sobre todo en el seguimiento con ellas", afirmó Sarmiento Ruiz.

La pregunta obligada es: ¿por qué las mujeres de Berriozábal deberían acercarse a los módulos de atención? La respuesta de la secretaria es contundente: "Porque aquí no las van a revictimizar. No las van a mandar de un lado a otro. Les van a dar orientación, acompañamiento y, si quieren, apoyo psicológico. Y si deciden denunciar, vamos con ellas. No están solas".

El consejo municipal apenas está en su fase inicial, pero ya ha logrado lo que en otros municipios cuesta años: generar confianza, sistematizar información y articular esfuerzos. La instrucción del presidente Jorge Acero, dicen, es la columna vertebral de este esfuerzo. Pero el camino es largo.

Violencia contra las mujeres, un problema estructural en Chiapas

En Chiapas, la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema estructural que requiere políticas públicas sostenidas, no sólo declaraciones. En Berriozábal, el reto ahora es mantener el ritmo, ampliar la cobertura a las comunidades rurales y lograr que las 105 usuarias atendidas no sean un número, sino mujeres que realmente recuperaron su vida.

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Por lo pronto, el consejo ya tiene agenda: seguir trabajando en prevención del consumo de alcohol, reforzar la capacitación a agentes rurales, y ampliar los talleres en escuelas. También están pendientes de dar seguimiento a las 17 denuncias que ya están en Fiscalía, y de convencer a las demás víctimas para que den el paso.

"Hay muchas que no denuncian por miedo, por dependencia económica o porque sus parejas las amenazan. Pero nosotros no las presionamos. Les ofrecemos herramientas para que, cuando estén listas, puedan tomar la decisión", concluyó Sarmiento Ruiz.

Un paso para el combate a la violencia de género

El Consejo Municipal para Garantizar el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia es, sin duda, un paso adelante en la construcción de un municipio más seguro. Pero la violencia de género no se combate con un consejo ni con una sesión. Se combate con acciones cotidianas, con presencia en las calles, con acompañamiento real y con voluntad política.

Berriozábal, al menos, ya empezó a caminar en esa dirección. Y las cifras —105 atenciones, 17 denuncias, 70 terapias psicológicas, visitas domiciliarias y talleres en escuelas— son la evidencia de que el camino, aunque difícil, no es imposible.

La pregunta ahora es si el resto de los municipios de Chiapas estarán dispuestos a seguir el ejemplo, o si seguirán mirando hacia otro lado mientras las mujeres siguen siendo víctimas de una violencia que, en el 90 por ciento de los casos, tiene un detonante claro: el alcohol y la impunidad.

En Berriozábal, la apuesta es por la coordinación, la prevención y el acompañamiento. Y, por ahora, las mujeres del municipio ya tienen un lugar al que acudir. El reto es que ninguna se quede sin esa oportunidad.